EL OTRO LADO
DEL TERROR Y UNA SUGERENCIA DE VOTO.
El siguiente artículo trata de por qué
mucha gente votará nulo en las próximas elecciones municipales,
y de cuál ha sido la política represiva de los últimos
años por parte del Estado español en Euskal Herria.
El Plan ZEN
ZEN son las iniciales de Zona Especial Norte, una región represiva
diseñada y definida por el ministerio del
Interior del Gobierno de Felipe González -en los tiempos
en que el ministerio y el cuartel general de los GAL
compartían sede, jefes y personal- que coincidía y
coincide con las comunidades autónomas vasca y
navarra; es decir, lo que en la lingua navarrorum se conoce como
Hego Euskal Herria, el sur del País
Vasco. Las siglas ZEN escondían, pues, eufemísticamente,
una unidad territorial, humana, cultural y
lingüística -o sea, nacional- que era y es negada oficialmente.
Los dirigentes del PSOE, que ya habían renunciado a los contenidos
de la S y de la O de sus siglas a
cambio del plato de lentejas con chorizo de participar eternamente
de la hegemonía bipartidista, no tuvieron
mayores problemas en mantener la tradición franquista y apostar
por la solución puramente represiva de la
"cuestión vasca" demostrando una descomunal cobardía
y una gran falta de imaginación.
Así, a poco más de 48 horas de ganar las elecciones
de octubre de 1.982, Felipe González dio a conocer su
fórmula mágica para liquidar definitivamente a ETA:
un decálogo efecticida que evitaba abordar la
causalidad plenamente vigente del "problema" y que incluía
ideas tales como desarrollar la manipulación
psicológica sobre la población vasca, crear la figura
del "arrepentido" o premiar a los chivatos y soplones.
Evidentemente, los diez ignominiosos mandamientos no se elaboraron
en aquellos dos días triunfales. El
decálogo respondía a un esquema de acción táctico-estratégica
pactado bastante antes con la UCD como
respuesta a un casus belli nacional, a una razón de Estado.
Dicen que existe un efecto entre óptico y psicológico
que hace que las cosas se perciban diferentes
cuando se observan desde un trono. Algo de esto le debió
suceder a Felipe González. Porque, a la semana
de ostentar la jefatura del Gobierno, ya se había convencido
de que su decálogo antiterrorista no era
suficiente. Así, encomendó al siniestro general de
la Guardia Civil y jefe de su Estado Mayor, Andrés
Cassinello, experto en información y contrainsurgencia, que
"mejorara" su contenido en aras de una mayor
eficacia.
El franquista Cassinello, ahora a las órdenes de un presidente
"socialista" y "obrero", pero, ante todo,
español, no dudó en confeccionar un nuevo código
de actuación antiterrorista que recogía, efectivamente,
la esencia del famoso decálogo, pero que incluía también
muchos puntos de anteriores manuales de los
servicios secretos de Carrero Blanco, inspirados en los métodos
aplicados por la CIA en su particular
"guerra fría" contra cualquiera que oliera, aunque fuera
ligeramente, a comunista.
Fue en enero de 1.983 cuando el ministro de la Porra -hoy terrorista
convicto, José Barrionuevo Peña-
compareció ante unos medios de comunicación previamente
"educados", en una histórica conferencia de
prensa, para presentar con bombo y platillos ante la sociedad española
el Plan ZEN.
Curiosamente, esta especie de Plan Ponds para acabar con ETA en siete
días no había pasado por trámite
parlamentario alguno, pero, al venir de "los socialistas", se presupuso
su carácter democrático. Al menos,
nadie fuera de Euskadi lo cuestionó. Sin embargo, cualquier
observador imparcial no hubiera dudado en
calificarlo de fascista y de conculcador de los derechos humanos
individuales y colectivos.
Entre otras virtudes, el Plan ZEN recomendaba expresamente utilizar
la propaganda, el rumor, la mentira y
la manipulación de la información para sembrar la
duda y la confusión entre los vascos y, de paso, quitar
apoyo a los independentistas en el resto del Estado. Por ejemplo,
dice literalmente:
"Atribuir en los éxitos policiales que se obtengan, parte
del mérito a la colaboración ciudadana" y también,
"dar informaciones periódicas, a través de terceros,
que difundan enfrentamientos y discrepancias entre
terroristas, sus ideologías foráneas, sus negocios
sucios, sus costumbres criticables, etc. Basta que la
información sea creíble para explotarla". Basta que
sea creíble, para explotarla y legitimar la represión.
El Estado terrorista
Cuentan que un día los árboles del bosque, viendo llegar
al leñador portando su hacha al hombro, se
dijeron: "Tranquilos, el mango es de los nuestros". Al poco, troceados,
esperaban la muerte en la leñera.
Con el PSOE sucedió algo parecido. Nadie podía creer
que fuese capaz de acentuar la represión, pero
nunca se vivieron en el País Vasco tiempos tan duros. Al
menos, hasta hoy.
Los derechos fundamentales recogidos en la Constitución, que
había sido mayoritariamente rechazada por
la población vasca, se conculcaron a modo por parte del Estado:
Tribunales especiales como la Audiencia
Nacional, clónica del Tribunal de Orden Público de
la dictadura; leyes de excepción como la Antiterrorista,
que daba plenos poderes a unos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del
Estado sin depurar y permitía la
incomunicación e indefensión de los detenidos durante
diez días; sistematización de la tortura en
comisarías y cuartelillos, asegurando la impunidad de los
policías y guardias civiles delincuentes; creación
de prisiones de máxima seguridad; política ilegal
de dispersión de los presos políticos; fondos reservados
para financiar tropelías sin necesidad de rendir cuentas,
que sirvieron, entre otras cosas, para pagar al
cuerpo de periodistas mercenarios dedicados a fondo a la intoxicación;
y, como colofón, la continuación
de la guerra sucia empleada por el franquismo (ATE) y por la UCD
(Batallón Vasco Español), con el infinito
agravante que supuso la creación de los GAL por el propio
Gobierno del PSOE presidido por Felipe
González.
Fueron casi catorce años de delincuencia gubernamental, amparada
por la Internacional Socialista -con la
honrosa excepción del suizo Jean Ziegler, que llegó
a presidir el Comité Internacional que organizó los
actos del 50º aniversario del bombardeo y destrucción
de Gernika-, en los que se detuvo a más de diez mil
personas, se torturó a miles y se asesinó a más
de treinta, entre ellos al dirigente de Herri Batasuna y
prestigioso médico pedíatra Santiago Brouard y al
periodista Xabier Galdeano. Por el horripilante e
inhumano sadismo empleado por los guardias civiles que les secuestraron
y torturaron hasta la muerte,
merecen mención aparte los casos de José Ignacio Zabala
Artano, José Antonio Lasa Arostegi y Mikel
Zabalza Garate. Entretanto, como si fuera un acto de macabro recochineo,
el 4 de febrero de 1.985, el
Estado español firmó la Convención Internacional
contra las Torturas.
El asesinato del diputado electo Josu Muguruza Guarrotxena a manos
del policía Ángel Duce y del cabecilla
fascista Ricardo Sáenz de Ynestrillas, fue otro de los episodios
a inventariar en este apartado. El "marrón"
fue asumido íntegramente por Duce, que, curiosamente, murió
pocos años después en un sospechoso
accidente de circulación ocurrido en un oportuno permiso
carcelario. Así quedó cerrado oficialmente uno
de los casos más sangrantes y menos recordados de la reciente
historia negra del reino borbónico.
ETA no, vascos depende
El 5 de noviembre de 1.987, la práctica totalidad de los partidos
políticos del Estado español firmaron un
documento conjunto contra ETA que bautizaron como "Pacto de Madrid".
Los conjurados fueron
concretamente PSOE, AP (hoy PP), CiU, PNV, PDP, PL (hoy PP), PCE
y EE (hoy PSOE). En el texto se
pueden leer medidas tan actuales como las expresadas en su apartado
1.7: "Pedimos a los responsables
de los medios de comunicación que -desde el respeto a la
libertad de expresión -nótese que no se cita la
libertad de información- colaboren con las instituciones
representativas de la voluntad popular y a través
de los medios a su alcance trabajen en desarrollar el ambiente social
necesario para la generalización de
los valores del respeto mutuo, la tolerancia y el rechazo de la
violencia y el terrorismo". (Los destacados en
cursiva son del autor del artículo).
El Pacto de Madrid tuvo continuidad meses después en los de
Ajuria Enea e Iruña, en los que ya se
apreciaron ciertas reservas en el PNV y EA. En el firmado en Vitoria
el 12 de enero de 1.988, Eusko
Alkartasuna puso condiciones. Y en el firmado en Pamplona el 7 de
octubre del mismo año, EA votó en
contra y el PNV no participó.
Pero el acuerdo de Estado estaba consumado. Ahora tocaba implicar
al mayor número posible de países en
la guerra contra ETA -como se verá, se trataba y se trata
realmente de terminar con el independentismo, sea
violento o no lo sea- y así internacionalizar el conflicto.
Para ello, el Estado español - concepto que abarca
mucho más que el mero Gobierno- contaba con la inestimable
ayuda de los EEUU, cuya CIA hacía muchos
años que tenía en nómina a una cuarentena de
periodistas españoles que redactaban sus "informaciones"
y "opinaban" al gusto de la Casa Blanca. Así se creó
el fantasma del "euroterrorismo" que justificaría el
nacimiento de los grupos de Schengen y Trevi, siempre en el camino
hacia la Europa de la tolerancia cero
hacia los enemigos del Sistema.
Poco a poco, amparándose en la excusa de la lucha antiterrorista,
fue aflorando la que siempre fue la madre
del cordero, la verdadera preocupación del Estado: la conservación
de la unidad territorial de España,
seriamente amenazada por los nacionalistas, sobre todo por los vascos
que cada vez gozaban de más
respaldo social. Para esa empresa histórica heredada del
más rancio macizo de la raza -aunque con Franco
se habían independizado las "provincias españolas"
de Guinea Ecuatorial y de Ifni, el Sahara había sido
abandonado a su suerte y se había renunciado al protectorado
sobre el norte de Marruecos- todo servía y
todo sigue sirviendo. Como siempre, todo por la Patria, el fin justifica
los medios.
El papel fundamental de Falsimedia
No me cansaré de insistir en que vivimos en una oligarquía
de partidos, no en una democracia. Y dentro de
esta partitocracia, la injusticia de las fórmulas electorales
-listas cerradas y ley d'Hont- condena a la
ciudadanía al bipartidismo, que se convierte en partido único
ante las cuestiones de Estado.
Así, no es de extrañar que, a la primera oportunidad,
el ínclito Jaime Mayor Oreja, ya sin ambages,
propusiera oficial y públicamente superar el Pacto de Madrid
y "reformar las leyes para combatir al conjunto
de la Izquierda Abertzale" (14 de julio de 1.997).
Por esas fechas, con un José María Aznar todavía
bisoño al frente del Gobierno y necesitado de refuerzos
externos para consolidar su liderazgo de laboratorio, aún
había que cuidar las formas. Pero, con la visión
global que dan los altos cargos, se fue preparando el terreno para
el asalto final a ETA, sí, pero sobre todo
para apuntillar al independentismo y, aprovechando que el Pisuerga
pasa por Valladolid, a los grupos
antisistema nacidos y por nacer. Y el Estado recurrió, como
siempre, a su cuarto poder en la sombra: los
medios de comunicación que aquí llamamos Falsimedia.
Tras la correspondiente purga de trabajadores y colaboradores no
afectos al nuevo régimen o
sospechosos de ambigüedad, los entes públicos se pusieron
a la tarea inmediatamente. Pregunten ustedes
a los despedidos y jubilados precipitadamente de Televisión
Española y de Radio Nacional. En cuanto a
Antena 3, COPE, Onda Cero y las cadenas autonómicas en manos
del PP -como Tele Madrid, a cuyo
director cesó como del rayo Ruiz Gallardón por haber
permitido la emisión de una información contrastada
sobre el País Vasco-, ¿qué les voy a contar?
Si en los medios públicos destacan los locutores Antonio
Jiménez y Manuel Antonio Rico y su batallón de colaboradores
(Carlos Dávila, Fernando Jáuregui, Justino
Sinova, Curri Valenzuela y otros intoxicadores del mismo o parecido
pelo), en los privados brillan por
méritos propios Federico Jiménez Losantos, Luis del
Olmo Marote, Luis Herrero-Tejedor y Carlos Herrera
con sus alfiles José María Calleja, Isabel San Sebastián
y tantos otros.
No me he olvidado del grupo PRISA, pero con las contradicciones que
dimanan del bipartidismo, anda
ahora con piel de cordero y prefiero dedicarle un monográfico
que publicaré próximamente.
Colaboradores necesarios
Pero, si pretendemos entender cómo nos engañan, debemos
tener permanentemente presente la Teoría de
Thomas: "Una mentira repetida hasta la saciedad es real en sus consecuencias".
Es la clave de la
manipulación desde que el mundo es mundo.
Como son profesionales, no dan puntada sin hilo. Por eso son conscientes
del enfangamiento ético en el
que viven. Y por eso han buscado -y encontrado- expertos titulados
en la materia que les bañen de la
misma, cara a la galería.
Los principales hallazgos son Fernando Fernández Savater y
Gabriel Albiac, dos rojos en apuros que,
convertidos a la noble causa del centralismo antidemocrático
y del neoliberalismo redentor y remunerador,
legitiman, cada uno a su manera, las tropelías cometidas.
Como se veía venir, una vez controlados los medios de información
había que eliminar del panorama a los
poquísimos insobornables. Y aquí fue Troya:
Egin (diario y emisora), Ardi Beltza y Egunkaria están durmiendo
el sueño eterno por obra y gracia del juez
campeador, ese de quien dicen que cuando falla, folla y cuando folla,
falla. Y, en el ámbito telemático, no
podemos olvidar lo sucedido con la web de la Asociación Contra
la Tortura, multada y clausurada para los
restos por hacerse eco del informe completo de Amnistía Internacional
que le saca los colores un año sí y
otro también al democrático Estado español.
Aunque, como nos enseñó el pesimista Murphy, todo puede
empeorar. Pero no se preocupen, que no me
voy a extender hablando del flamante Presidente del Tribunal Constitucional,
señor Jiménez de Parga.
El Plan ZEN corregido y aumentado por el PP
Con todo a su favor, viento en popa y a toda vela, metido el PP ya
en su segunda legislatura, con un
caudillo asentado y con el apoyo de un Tío Sam más
demente que nunca tras haber visto demasiado de
cerca las barbas del Profeta, como dirían en mi pueblo: "¡Tira
millas!".
En esta democracia cojonera, se hace lo que dice el presidente. ¡No
faltaría más! Y, como Procusto, si
alguna decisión no se ajusta a la ley, se estira o se encoge
la ley hasta que encaje. O, si no, aún mejor, se
promulgan nuevas leyes ad hoc, según se vayan necesitando,
que para eso hay mayoría absoluta.
El Plan ZEN no estaba mal, pero tenía algunas lagunas insoportables
para espíritus tan exquisitamente
sensibles ante el Derecho. Así que toma Ley del Menor, Ley
de Partidos, Ley de Internet y Ley de lo que
haga falta. Vengan la cadena perpetua, las condenas más que
desproporcionadas para los niños, la
ilegalización de partidos políticos y de asociaciones
sociales y ciudadanas.
Tildar a las Herriko Tabernas de "sedes de ETA" es de locos. Es un
acto de mala fe tan indignante y falso
como decir que las Casas del Pueblo son "sedes de los GAL". Y condenar
a un potencial de 250.000
personas a no poder elegir ni ser elegidas sin ser juzgadas individualmente,
es un claro acto dictatorial.
Pucherazo típico de monarquía garbancera
Pero, sobre todo, es un flagrante pucherazo que deslegitima todo
el proceso electoral. Y no vale mirar para
otro lado. Como tampoco vale esgrimir el mezquino argumento de que
son unos comicios locales y
regionales. La Historia nos ha enseñado que cuando en unas
elecciones municipales el pueblo se
comporta dignamente, se puede, incluso, terminar con una monarquía.
Si quienes se autoproclaman de izquierdas -como, por ejemplo, Izquierda
Unida- lo fueran de verdad o, al
menos, retuviesen algo de pudor, ya habrían denunciado internacionalmente
lo que aquí sucede y, desde
luego, habrían retirado sus candidaturas. Lo mismo deberían
hacer el BNG, EA y el PNV. Pero no. Muy al
contrario, el grupo municipal de Izquierda Unida en el ayuntamiento
de Granada ha apoyado la medida
político-judicial.
Así las cosas, sólo nos queda el inalienable libre
pensamiento para analizar, valorar y decidir por nosotros
mismos la postura a tomar ante tanta canallada. Yo he llegado a
la conclusión de que lo mejor es acudir el
próximo 25 de mayo a las urnas con una papeleta propia, de
fabricación casera, casi artesanal. En ella
pondré lo que me parezca pertinente. No estaría mal
que se disparase el voto nulo en el Estado. Si alguna
vez lo conseguimos, estén ustedes seguros de que las cosas
pueden comenzar a cambiar. Y ese cambio
es urgente. Porque vivimos en el fascismo.
Jesús Prieto, Cádiz Rebelde.
Kaos en la Red.
-SUMARI.
-ALTRES TEXTOS. |