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DIEZ CLAVES PARA MEJOR ENTENDER LA SITUACIÓN INTERNACIONAL. Sabino Cuadra Lasarte * Miembro de Komite Internazionalistak. No es que mientan siempre. Es sólo que, a menudo, no dicen la verdad, o sólo muestran parte de la misma, o repiten el mismo mensaje. Así, de las revueltas de Argentina nos quedará la imagen del asalto a los supermercados, no de que la policía ha matado a más de treinta personas. Las agencias internacionales de noticias dependen de grandes multinacionales. Son difíciles de controlar. Por ello, enterarse de lo que pasa en el mundo es difícil. A facilitar esta labor van encaminados los diez consejos que a continuación se dan. 1. Busca a las chicas en las fotos. Fíjate en las reuniones de la Unión Europea, en la Asamblea General de la ONU, en las Cumbres del FMI y del BM; en los cenáculos del Grupo de los 8; en los obispos católicos, ulemas musulmanes o monjes budistas... Mira ahora, por el contrario, en las colas de refugiados, en las protestas ar- gentinas, en las colas del paro. ¿Notas la diferencia? La mayor parte de las noticias del mundo no hablan de ellas, no recogen sus rostros. Cuando te cuenten cualquier cosa en la no haya presencia femenina, desconfía. A lo más, te están contando sólo la mitad de lo que ocurre. 2. Olvídate del desarrollo. Mientras más se avanza en tecnología biotecnología, informática..., más se retrocede en humanidad. Enfermedades dadas por desaparecidas (tuberculosis, cólera...) rebrotan hoy con fuerza y otras nuevas (sida) amenazan continentes enteros. El problema de los pueblos empobrecidos no pobres no es el ser subdesarrollados, sino el de estar sobre-explotados y sobre-marginados. El problema del mundo no es el de desarrollarse más, sino el de conseguir repartir la riqueza, los conocimientos y el poder existente. La palabra clave es justicia, no desarrollo. 3. Desconfía del poderoso. Lo decía Bertold Brecht: «cuando los de arriba hablan de paz, el pueblo sabe que habrá guerra». El poderoso nunca dice lo que piensa, sino tan solo aquello que le interesa. El PSOE clamó contra la OTAN y luego, tras llegar al poder, su ex ministro Solana ocupó su Secretaría General. Bush, autoproclamado paladín de la paz y los derechos humanos, es quien más personas ha enviado a la silla eléctrica, y su país, EEUU, es el que más guerras (Irak, Centroamérica, Balcanes, Afganistán...) y dictaduras (Chile, Argentina, Indonesia, Irán, Filipinas...) ha impulsado y apoyado en las últimas décadas. 4. Pregunta siempre por Africa. No te importe de qué hablen. Interrógales siempre con este tema. Un economista del FMI denominó a Africa como el «continente prescindible»; es decir, si de- sapareciera del mapa, la economía mundial apenas lo notaría. La muerte de cientos de millones de personas no es un problema económico importante. Africa es hoy pasto de las guerras, del sida y de la deuda externa. Para los fabricantes de armas, las multinacionales farmaceúticas y los grandes bancos e instituciones financieras, tan solo es un cliente. Cuando te digan, pues, que el mundo va bien, pregúntales por Africa. 5. Preocúpate más de los ricos. La pobreza de los pueblos no es un hecho físico similar a su clima o geografía. La pobreza es un hecho social. Hay pueblos pobres porque hay otros que son ricos. Las 255 personas más ricas del mundo poseen tanto como los 2.500 millones de personas más pobres del planeta. En una de las fastuosas fiestas que organiza cualquiera de aquellas, se gasta tanto como el importe de una campaña de vacunación para un país entero. Sigue pues la pista de los ricos y sus negocios. Comprenderás así mejor las causas de la pobreza y sus posibles soluciones. 6. Aprende a oler el petróleo. El petróleo es el rey de las materias primas. La mundialización de la producción se basa en el transporte barato. Nuestra civilización gira en torno al automóvil. Las multinacionales más grandes del mundo son las petroleras. El control político de Oriente Medio, primer productor de petróleo, es vital para Occidente. Por eso se ha hecho de Israel el gran gendarme de la zona. Por eso las guerras en esa zona. Por eso la guerra de Irak. La de Afganistán también tiene que ver con el petróleo del Mar Caspio. Ante cualquier conflicto o guerra, mira su relación con el petróleo. 7. Al sable del coronel... cierra la muralla. Los ejércitos se crean para guerrear, las armas para matar. Es su vocación natural. De la I Guerra Mundial se dijo que sería la guerra que acabaría con todas las guerras. El siglo XX ha sido, sin embargo, el más criminal de toda la Historia. La abolición de los ejércitos y de los presupuestos militares y la conversión de las espadas en arados suprimirían de inmediato el hambre y la pobreza del mundo. La gente, que no es tonta, sabe todo esto. A pesar del paro y los contratos basura, las convocatorias de plazas de profesionales para el Ejército se quedan sin cubrir. 8. Busca el imperio en tu propia casa. No mires tanto hacia fuera. Las grandes empresas de «aquí» son multinacionales fuera: BBVA, BCHS, Repsol, Endesa, Telefónica... Pregunta por ellas hoy en Argentina, en Ecuador, en Chile... Te dirán que ya les bastó y sobró con una conquista. La miseria del Sur la están produciendo también esas empresas. Nuestros gobernantes autonómicos y estatales defienden a estas multinacionales y a otras más poderosas en todos los foros internacionales. No hace falta pues que vayas a protestar fuera. Lo puedes hacer aquí. La antiglobalización nace en casa. 9. Palestina está en la raíz. No tienen Estado. Les roban las pocas y malas tierras que les quedan. Su economía está subordinada a la de Israel. Uno de los ejércitos más poderosos y sofisticados del mundo les rodea, les controla, les golpea. La razón está de su lado. No hay ningún pueblo que cuente con tantas resoluciones de la ONU violadas. Todo el mundo árabe y musulmán vive y siente con Palestina. Hablar hoy de paz en Oriente Medio y en el mundo exige abordar y solucionar el problema palestino. Pero hacen falta soluciones de fondo. Los Acuerdos de Oslo fueron un mal parche. 10. La inmigración es un derecho. A nadie pidió permiso Europa para colonizar América, Africa, Australia, Asia. A nadie para llevarse sus riquezas, para esclavizar esos continentes. En las últimas décadas, el neoliberalismo impuesto por Occidente ha terminado por arrasar aquellas economías en beneficio, de nuevo, de las antiguas metrópolis. A pesar de ello, la emigración no reclama lo que es suyo. Viene tan solo a recoger nuestras sobras y tampoco eso se les permite. La hipocresía de Occidente no tiene límites. Pero los derechos humanos no pueden otorgarse por raciones, mediante cupos. * Sabino Cuadra Lasarte *
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