PENSAMIENTO INDIO.

   Para nosotros, las grandes llanuras abiertas, las hermosas colinas onduladas y los ríos serpenteantes y de curso enmarañado, no eran salvajes. Sólo para el hombre blanco era salvaje la naturaleza, y sólo para él estaba la tierra infestada de animales salvajes y gentes bárbaras. Para nosotros era dócil. La tierra era generosa y estábamos rodeados de las bendiciones del Gran Misterio. Para nosotros no fue salvaje hasta que llegó el hombre velludo del este y con brutal frenesí amontonó injusticias sobre nosotros y las familias que amábamos. Cuando los mismos animales del bosque empezaron a huir de su proximidad, entonces empezó para nosotros el Salvaje Oeste.

   Luther Oso Erecto, jefe Sioux.







   He oído palabras y más palabras, pero nada se ha hecho. Las buenas palabras no duran si no se convierten en hechos. Las palabras no pagan la muerte de mi pueblo. No pagan la pérdida de mi país, ahora invadido por hombres blancos. No protegen la tumba de mi padre. No pagan mis caballos y mi ganado. Las buenas palabras no me devolverán a mis hijos. Las buenas palabras no cumplirán la promesa de vuestro jefe Guerrero, el general Miles. Las buenas palabras no devolverán la salud a mi pueblo ni evitarán que muera. Las buenas palabras no darán a mi pueblo un hogar donde pueda vivir en paz y cuidar de sí mismo.

   Si el hombre blanco quiere vivir en paz con el indio, puede vivir en paz. No tiene por qué haber problemas. Tratad a todos los hombre por igual. Dadles la misma ley. Dadles a todos las misma oportunidad para vivir y crecer. Todos los hombres han sido creados por el mismo Jefe Gran Espíritu. Todos son hermanos. La tierra es la madre de todos los hombres, y todos los hombres deberían tener los mismos derechos sobre ella.

   Todos hemos nacido de una mujer, aunque somos diferentes en muchas cosas. No nos pueden hacer de nuevo. Vosotros sois tal como os hicieron, y tal como os hicieron podéis seguir siendo. Nosotros somos tal como nos hizo el Gran Espíritu, y no podéis cambiarnos; entonces, ¿por qué habrían de pelarse los hijos de una misma madre y un mismo padre?, ¿por qué uno habría de engañar al otro? Yo no creo que el Jefe Gran Espíritu diera a una clase de hombres el derecho de decir a otra clase de hombres lo que deben hacer.

Jefe Joseph de los Nez Percés, 1879.







   Somos dos razas distintascon orígenes diferentes y destinos diferentes. Para nosotros, las cenizas de nuestros antepasados son sagradas y el lugar donde descansan es tierra sagrada. Vosotros erráis lejos de las tumbas de vuestros antepasados, y al parecer no lo lamentáis...
   Pero, ¿por qué debería afligirme por la muerte primitiva de mi pueblo? Una tribu sigue a otra tribu, y una nación sigue a otra nación, y la pena es inútil....
   Pero cuando el último hombre rojo se haya convertido en un mito para los hombres blancos... cuando los hijos de vuestros hijos se crean solos en el campo, en la tienda, en la carretera, o en el silencio de los bosques sin senderos, no estarán solos. En toda la tierra no hay ningún lugar dedicado a la soledad. Por la noche, cuando las calles de vuestras ciudades estén silenciosas y creáis que están desiertas, estarán atestadas de la multitud que antaño las llenó y que regresa, y que todavía ama esta hermosa tierra. El hombre blanco nunca estará solo.
   Que sea justo y que trate con bondad a mi pueblo, pues los muertos no carecen de poder. ¿Muertos, digo? No hay muerte. Sólo un cambio de mundos.

Jefe Seattle, discurso al gobernador Isaac Stevens en 1855 con ocasión de la firma del tratado de Port Elliot. Seattle entregó sus tierras, en las que hoy está situada la ciudad de Seattle, y a cambio las tribus de Washington recibieron una reserva.
 

   Mi sol se ha puesto. Mi día ha terminado. La oscuridad va cubriéndome lentamente. Antes de tenderme para no levantarme más, quiero hablar a mi pueblo. Escuchadme, pues este no es el momento para decir mentiras. El Gran Espíritu nos creó, y nos dio esta tierra en la que vivimos. Nos dio el bisonte, el antílope y el ciervo para que pudiéramos comer y vestirnos. Nuestros territorios de caza se extendían desde el Mississippi hasta las grandes montañas.

   Éramos libres como los vientos y ningún hombre nos daba órdenes. Luchábamos contra nuestros enemigos y festejábamos a nuestros amigos. Nuestros valientes expulsaban a todos los que querían llevarse nuestra caza. Capturaban mujeres y caballos a nuestros enemigos. Nuestros hijos eran muchos y nuestros rebaños, grandes. Nuestros ancianos hablaban con los espíritus y hacían buena medicina. Nuestros jóvenes cazaban y hacían la corte a las muchachas. Allí donde estaba el tipi, allí nos quedábamos, y ninguna casa nos aprisionaba. Nadie decía: "Hasta aquí es mi tierra, hasta allí la tuya". Entonces el hombre blanco, un extraño, llegó a nuestros territorios de caza. Le dimos carne y regalos y les dijimos que fuera en paz. Observó a nuestras mujeres y se quedó a vivir en nuestros tipis. Llegaron otros como él y construyeron sus carreteras a través de nuestros territorios de caza. Trajo entre nosotros el hierro misterioso que dispara. Trajo con él el agua mágica que vuelve necios a los hombres. Con sus baratijas y abalorios incluso compró a la mujer que yo amaba. Dije: "El hombre blanco no es un amigo, matémoslo". Pero su número era mayor que las hojas de hierba. Hicieron desaparecer el bisonte y mataron a nuestros mejores guerreros. Se quedaron nuestras tierras y nos rodearon de vallas. Sus soldados acamparon fuera con cañones con los que disparar contra nosotros. Borraron nuestro pueblo de la faz de las praderas. Obligaron a nuestros hijos a abandonar las costumbres de sus padres. Cuando me vuelvo hacia el este, no veo el alba. Cuando me giro hacia el oeste, la noche que se acerca lo oculta todo.

   Palabras de un anciano indio.

-ÍNDEX.
-ALTRES TEXTOS.
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EL CONTROL DE LES PARAULES.

   Mai ens acabem de donar compte de la transcendental importància que tenen les paraules. El seu ús és tant quotidià i hi estem tant acostumats que passem per alt que entre nosaltres i el món, les altres persones, habitualment hi ha entre mig les paraules (també ens comuniquem per senyes, per contacte corporal...).
   Els qui sí saben de l'ús i de la importància de les paraules, però, són aquells que les usen constantment per transmetre informació; a part dels lingüistes, dels filòsofs del llenguatge... 
   És clar, que les paraules estan carregades de sentit, i de connotacions que fan que la comunicació sigui possible, i que es transmeti allò que volem dir. Exactament allò que volem dir. Per exemple, dir la "síndrome dels Balcans", no és el mateix que dir la "síndrome de l'OTAN". En la segona accepció la paraula OTAN es veuria irremeiablement embolicada amb unes malalties; en canvi en la primera frase, a menys que estiguis informat no relacionaries per a res l'OTAN amb una síndrome de la qual és responsable. Un altre exemple, tots sabem que no transmet el mateix la frase "la banda terrorista ETA", que "el grup armat independentista ETA"; la primera frase accentua i delimita negativament la paraula ETA, en canvi no ho fa així la segona accepció que simplement és informativa, sense la càrrega negativa que té la paraula "terrorista", ni la despectiva i minimitzadora que té la paraula "banda". 
   Així mateix passa amb totes les paraules que es fan servir habitualment en els mitjans de "comunicació" (una altra paraula que delimita un món; ¿no és "comunicació" el que fem ara, també?); "danys col·laterals" no és el mateix que "població civil", etc. Trobaríem milers d'exemples si tenim una mica d'imaginació i estem més o menys informats de tot el que succeeix arreu.
   Així doncs, hem de ser conscients que tot allò que sentim, és pot dir, com a mínim d'una altra manera. Per això existeixen els sinònims (i també els antònims). El qui realitza el missatge, sobretot quan hi ha interessos polítics, militars... o es tracta que aquest vagi dirigit a l'opinió pública se'n cuida molt de mesurar les paraules i de dir allò que realment vol transmetre, amb tota la càrrega valorativa del missatge que vol transmetre. Un altre exemple, no és el mateix dir "il·legals" que "persones"; ni tampoc dir que "tots som espanyols" a dir que "la meitat de la població de Catalunya és immigrant" referint-se a les persones que han vingut des de fora de Catalunya (andalusos, murcians...).
   Veiem com tot és relatiu a ser interpretat d'una o altra manera depenent de com s'articuli el missatge.
   I això és important saber-ho, perquè, com dèiem, és tant habitual el llenguatge que no ens adonem. Des dels mitjans de "comunicació", i els qui els controlen, se'ns predisposa a acceptar inconscientment certes premisses que poden ser sempre molt qüestionables.
   Per a intentar ser objectiu, si es vol ser, cal estar sempre alerta, vigilant als que volen controlar les paraules.

Dionís TC

-ÍNDEX.
-ALTRES TEXTOS.
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.EL CONTROL DE LAS PALABRAS.                                    (artículo traducido del catalán)

   Nunca nos acabamos de dar cuenta de la trascendental importancia que tienen las palabras. Su uso es tan cotidiano y estamos tan acostumbrados que pasamos por alto que entre nosotros y el mundo, las otras personas, habitualmente hay en medio las palabras (también nos comunicamos por señas, por contacto corporal...).
   Los que sí saben del uso y de la importancia de las palabras, pero, son aquellos que las usan constantemente para transmitir información; a parte de los lingüistas, de los filósofos del lenguaje...
   Está claro, que las palabras están cargadas de sentido, y de connotaciones que hacen que la comunicación sea posible, y que se transmita aquello que queremos decir. Exactamente aquello que queremos decir. Por ejemplo, decir el "síndrome de los Balcanes", no es lo mismo que decir el "síndrome de la OTAN". En la segunda acepción la palabra OTAN se vería irremediablemente liada con unas enfermedades; en cambio en la primera frase, a menos que estés informado no relacionarías para nada la OTAN con una síndrome de la cual es responsable. Otro ejemplo, todos sabemos que no transmite lo mismo la frase "la banda terrorista ETA", que "el grupo armado independentista ETA"; la primera frase acentúa y delimita negativamente la palabra ETA, en cambio no lo hace así la segunda acepción que simplemente es informativa, sin la carga negativa que tiene la palabra "terrorista", ni la despectiva y minimizadora que tiene la palabra "banda".
   Así mismo sucede con todas las palabras que se utilizan habitualmente en los medios de "comunicación" (otra palabra que delimita un mundo; ¿no es "comunicación" lo que hacemos ahora, también?); "daños colaterales" no es lo mismo que "población civil", etc. Encontraríamos miles de ejemplos si tenemos un poco de imaginación y estamos más o menos informados de todo lo que sucede en nuestro alrededor.
   Así pues, hemos de ser conscientes que todo aquello que oímos, se puede decir, como mínimo, de otro modo. Por esto existen los sinónimos (y también los antónimos). Quien realiza el mensaje, sobretodo cuando hay intereses políticos, militares... o se trata que este vaya dirigido a la opinión pública se cuida mucho de medir las palabras y de decir aquello que realmente quiere transmitir, con toda la carga valorativa del mensaje que quiere transmitir. Otro ejemplo, no es lo mismo decir "ilegales" que "personas"; ni tampoco decir que "todos somos españoles" a decir que "la mitad de la población de Cataluña es inmigrante" refiriéndose a las personas que han venido desde fuera de Cataluña (andaluces, murcianos...).
   Vemos como todo es relativo a ser interpretado de una o de otra manera dependiendo de cómo se articule el mensaje-
   Y esto es importante saberlo, porqué, como decíamos, es tan habitual el lenguaje que no nos damos cuenta. Desde los medios de "comunicación", y los que los controlan, se nos predispone a aceptar ciertas premisas que pueden ser siempre muy cuestionables.
  Para intentar ser objetivo, si se quiere serlo, hay que estar siempre alerta, vigilando a los que quieren controlar las palabras.

Dionís TC

-ÍNDEX.
-ALTRES TEXTOS.