EL RÈGIM, de Josep-Maria Terricabras.

   Els de més de quaranta anys m'entenen quan em refereixo simplement "al règim", sense més explicacions. El règim de Franco, llarg i miserable, certament no ens va millorar la salut. Això ens ho hem de dir i ens ho hem de recordar ara, vint-i-cinc anys després de la mort del general i en un moment en què, si fem cas dels altaveus de torn, el franquisme acaba apareixent com a acceptable. Pels altaveus sentim, una vegada i una altra, que la democràcia d'ara és tan bona gràcies a una extraordinària transició i que aquesta va ser possible perquè el règim precisament la va fer possible. Això és el que ens diuen, en comptes de reconèixer que al règim no li quedava cap més remei que intentar aquella transició, si no es volia asseure sencer al banc dels acusats.
   És ben clar, i ben lamentable, però l'oblit del règim ja s'ha convertit en doctrina oficial. La prova ens l'acaba de donar el Parlament espanyol: s'ha reunit en sessió solemne per commemorar el vint-i-cinquè aniversari del dia en què Joan Carles de Borbó va jurar com a successor de Franco. Es veu que, al cap dels anys, això ja es pot dir per la tele perquè no fa vergonya ni a l'interessat ni a ningú. ¿El rei constitucional no seria aquell que tres anys després, el 1978, va acceptar la Constitució? Sembla que això seria, democràticament, la cosa correcta. Però també hem de recordar que l'actual rei d'Espanya només va acceptar aquesta Constitució, però no la va jurar mai. Ja havia jurat els Principios del Movimiento. És clar que en aquella mateixa època el senyor Aznar, que signava "un joseantoniano", la criticava tant com podia per massa "autonomista".
   Amb aquest passat tan galdós, no és gens estrany que els d'abans encara avui ens vulguin posar a règim: ens hi vol posar el senyor Aznar cada vegada que es queixa perquè critiquem el que ens dóna la gana, inclosa la Constitució; ens hi vol posar el govern del senyor Aznar quan indulta -no comentaré a qui- amb l'excusa que l'Església catòlica celebra un jubileu; ens volen posar a règim tots els mitjans de comunicació del senyor Aznar quan insulten bascos i catalans a cada minut, pel sol fet de voler ser bascos o catalans.
   El règim va ser molt llarg. Els seus efectes són encara duradors. Els que estimem la llibertat ho tenim difícil. Si continua així, aniré al Govern Civil -que ara ha canviat de nom- i em denunciaré oficialment com a "desafecto al régimen". Potser em faran fitxa nova.

Josep M. Terricabras. Filòsof i membre de l'IEC.
Diari Avui.

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CARTA DE UN JEFE INDIO A LOS GOBIERNOS DE EUROPA.

LA VERDADERA DEUDA EXTERNA.

   Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatémoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo,
descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se
encontraron hace quinientos años. Aquí pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante.

   Nunca tendremos otra cosa.

   El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraida por Judas a quienes nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda la deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.

   Yo los voy descubriendo.

   También yo puedo reclamar pagos, puedo reclamar intereses. Consta en el archivo de Indias. Papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lúcar de Barrameda, 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo!. Porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guardame Tanatzin de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano! ¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas que califican al encuentro de destrucción de las indias, o a ultrosos como el Dr Arturo Pietri, quien afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se debió a la inundación de metales preciosos!.

   ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios
préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa.

   Lo contrario sería presumir crímenes de guerra, lo que daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino indemnización por daños y perjuicios. Yo Guaicaipuro Cuatémoc prefiero creer en la menos ofensiva de las
hipótesis.

   Tan fabulosas exportaciones de capital, no fueron más que el inicio de un plan Marshalltezuma, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes,
defensores de álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

   Por eso, al transmitir el Quinto Centenario del Empréstito podemos preguntarnos: ¿Han hecho, los hermanos
europeos, un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los recursos tan generosamente adelantados
por el Fondo Indoamericano Internacional?. Deploramos decir que no.

   En lo estratégico, lo dilapidaron en la batalla de Lepanto, armadas invencibles, terceros Reich y otras formas de exterminio mutuo, sin más que acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá, pero sin
canal..

   En lo financiero han sido incapaces después de una moratoria de 500 años -tanto de cancelar capital e intereses- como independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo.

   Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman conforme a la cual una economía subsidiaria jamás podrá funcionar. Y nos obliga a reclamarles -por su propio bien- el pago de capital e intereses que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos.

   Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias
tasas flotantes de un 20 y hasta un 30% que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo.
Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10% anual, acumulado durante los últimos 300 años. Sobre esta base aplicando la europea forma de interés compuesto, informamos a los descubridores que solo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 180 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras y que supera ampliamente el peso de la tierra.

   ¡Muy pesadas son estas moles de oro y plata! 

   ¿Cuánto pesarían calculadas en sangre? 

   Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

   Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la inmediata
firma de una carta de intención que discipline a los pueblos deudores del viejo continente; y que los obligue a
cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa que les permita entregárnosla entera como primer pago de una deuda histórica.

   Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que les impide cumplir con sus
compromisos financieros o morales. En tal caso nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala
con la que mataron al poeta. Pero no podrán. Porque esa bala es el corazón de Europa. 

http://www.rebelion.org

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