LOS GUARDIANES DE LA LIBERTAD, de N.CHOMSKY y  E.S. HERMAN.

    "Los medios de comunicación de masas actúan como sistema de transmisión de mensajes y símbolos para el ciudadano medio. Su función es la de divertir, entretener e informar, así como de inculcar a los individuos los valores, creencias y códigos de comportamiento que les harán integrarse en las estructuras institucionales de la sociedad. En un mundo en el que la riqueza está concentrada y en el que existen grandes conflictos de intereses de clase, el cumplimiento de tal papel requiere una propaganda sistemática.
   En los países donde los resortes del poder están en manos de la burocracia estatal -mediante el control monopolístico sobre los medios de comunicación, a menudo complementado por la censura oficial- resulta obvio que dichos medios están al servicio de los fines de una determinada élite. Resulta mucho más difícil advertir la actuación de un sistema propagandístico cuando los medios de comunicación son privados y no existe censura formal; en particular cuando tales medios compiten activamente, atacan y exponen con cierta periodicidad los errores del gobierno y de las corporaciones, y se autocalifican enérgicamente de portavoces de la libertad de expresión y de los intereses generales de la comunidad. Lo que ya no es tan evidente (y sigue sin discutirse en los medios de comunicación), es la naturaleza limitada de tales críticas, así como la inmensa desigualdad de los recursos de que disponen y el efecto que tal desigualdad produce tanto en el acceso a una organización de medios de comunicación privada como en su funcionamiento y actuación.
   Un modelo  de propaganda pone el énfasis en esta desigualdad de riqueza y poder, así como en los efectos que ésta produce a diferentes niveles en los intereses y elecciones de los medios de comunicación de masas. Se ocupa también de trazar los vericuetos a través de los cuales el dinero y el poder tamizarán las noticias hasta dejarlas listas para su publicación, marginarán las discrepancias y permitirán que el gobierno y los intereses privados dominantes difundan un mensaje adecuado para el público. Los ingredientes esenciales de ese modelo propagandístico o conjunto de nuevos "filtros" se engloban en los siguientes epígrafes: 1) La envergadura, la concentración de la propiedad, la riqueza del propietario, y la orientación de los beneficios de las empresas dominantes en el ámbito de los medios de comunicación; 2) la publicidad como fuente principal de ingresos de dichos medios; 3) la dependencia de los medios de la información proporcionada por el gobierno, las empresas y los "expertos", información, por lo demás, financiada y aprobada por esos proveedores principales y por otros agentes del poder; 4) las "contramedidas" y correctivos diversos como método para disciplinar a los medios de comunicación; 5) el "anticomunismo" como religión nacional y mecanismo de control. Estos elementos interactúan y se refuerzan entre sí. La materia prima de las noticias debe pasar a través de sucesivos tamices, tras lo cual sólo queda el residuo "expurgado" y listo para publicar. Asimismo estos elementos determinan las premisas del discurso y su interpretación, la definición de lo que es periodístico y digno de publicarse, y exponen las bases y el funcionamiento de todo cuanto concierne a una campaña propagandística.
   El dominio de los medios de comunicación por parte de la élite, y la marginación de la disidencia que se deriva de la actuación de los filtros que hemos mencionado, se realiza de una manera tan natural que la gente que trabaja en dichos medios, y que con frecuencia actúa con absoluta integridad y buena voluntad, son capaces de autoconvencerse de que eligen e interpretan las noticias de una manera "objetiva" y sobre la base de unos nuevos valores profesionales. De hecho, dentro de los límites que imponen los filtros que hemos señalado a menudo son objetivos, puesto que las constricciones tienen tanto poder y están integradas en el sistema de una manera tan consustancial que cuesta imaginar unas bases alternativas a partir de las que realizar nuevas elecciones."

     "(...) Muchas de las grandes empresas de medios de comunicación están totalmente integradas en el mercado: las restantes son también objeto de fuertes presiones por parte de accionistas, directores y banqueros para que se concentren en cuestiones secundarias o poco comprometidas. Estas presiones se han intensificado en las últimas décadas, puesto que las acciones de los medios de comunicación se han convertido en las favoritas del mercado; por otro lado, quienes de manera real o potencial poseen medios televisivos o periodísticos pueden capitalizar el incremento de los niveles de audiencia y los ingresos publicitarios convirtiéndolos en valores que multiplican la imagen de marca de los medios de comunicación, y les proporcionan abundantes riquezas."

   "(...) Además de la discriminación contra las instituciones de medios de comunicación poco amistosas,  los anunciantes también eligen selectivamente los programas basándose en sus propios principios. Salvo raras excepciones, éstos son cultural y políticamente conservadores. Las grandes empresas que se anuncian en la televisión raramente patrocinarán programas que aborden serias críticas a las actividades empresariales, tales como el problema de la degradación ambiental, las actividades del complejo militar-industrial o el apoyo de estas empresas a las tiranías del tercer Mundo y los beneficios que obtienen del mismo. (...) Con el tiempo las cadenas de televisión han aprendido que estos programas no venden, que de realizarse conllevarán un sacrifico financiero y que, además, pueden ofender a los poderosos anunciantes."

 N.Chomsky y E.S.Herman: Los guardianes de la libertad, Ed.Crítica, Barcelona 1990, pp. 11-57.
 Otros libros interesantes de N.Chomsky: La Aldea Global, Ed.Txalaparta, y Crónicas de la discrepancia, Ed. Visor.

-ÍNDEX.
-ALTRES TEXTOS.

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SEGLE XXI

    Doncs apa. Ja hi som. Entrem de ple al segle XXI. El segle que ens fa retrocedir fins al XIX. Un segle ampli i assolellat (ja que no plou ni per casualitat), on els drets socials aconseguits durant dècades de lluita pels treballadors són abolits pels polítics i tecnòcrates de torn. 
   Al segle XXI les persones han perdut el seu valor per a ser únicament beneficis i, com a molt, vots. Des de la dècada del 1990 (curiosament amb la caiguda del bloc soviètic) pel món s'ha anat escampant una onada "neoliberal", amb origen als EE.UU., que arrasa amb tot allò que olora a "públic" o "social".
   Si, com diu N.Chomsky, a EE.UU. la religió oficial és "l'anti-comunisme", pel que les ments dels ciutadans estan controlades directament per la ideologia competitiva de les multinacionals, aquí (Catalunya-España-Europa) la cosa comença a anar pel mateix camí: tot privatitzat, els impostos dels ciutadans per les empreses privades, la gent sense altre punt de referència que els mitjans de (in)formació de masses, anestesiats pel futbol i callats per por a perdre el treball.
   I de l'educació millor no parlar-ne, que encara ens deprimiríem. Encarada a les necessitats de les empreses. Res de lletres que encara pensaríem i ens preguntaríem  a qui beneficien realment tantes màquines i tants botonets. Si vols estudiar paga't-ho tot tu, que el govern ja en té prou subvencionant les empreses privades i l'exèrcit (57 vegades el pressupost d'educació). Busca't la vida xaval, que nosaltres estem d'entrega de premis, sopars i inauguracions.
   En fi, ja veurem. S'apropen dies calents. S'estan quedant amb tots els números.

Dionís TC

-ÍNDEX.
-ALTRES TEXTOS.
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LA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA(Artículo traducido del catalán)

   Después de haber estado sentado delante de la televisión durante media hora, con el mando a distancia en la mano, me he decidido a hablar. No es mi intención molestar con mis opiniones a una sociedad tan ocupada y con el tiempo tan justo por la continua y estresante competencia generada. Pero si no hablo, si no me expreso, me puede venir una sobrecarga neurótica maligna con mi sistema corporal; y por el efecto mariposa tener repercusiones hacia el resto de los mortales y organismos vivos de todas partes.
   ¿Cómo puede ser, pregunto, que de un medio tan popular, universal y extendido por todos los hogares del planeta se haga un uso tan degradante, aburrido y chafardero? Yo no sé si la programación de la televisión de Gambia es tan viscosa como la de aquí, pero mucho me temo que sí -claro, todo el mundo sigue los modelos europeos o norteamericanos-. A ver, seamos serios: ¿a quién le puede importar que un torero se case con una niña de papá, que una princesa estrene un modelito extraterrestre o que un playboy listo como un garbanzo tenga un pene de nabo y medio? Por no decir que ciertos aristócratas hagan carreras de vela, una vedette lleve a sus hijos a las playas de Mallorca o un presidente de Gobierno se pasee con sus perros o haga footing perseguido por sus guardaespaldas. Footing, footing... como si fuera tan extraño; un pene como un nabo... ya ves.
   Pues parece que todo esto le interesa a mucha gente; más que nada viendo la cantidad de horas que la cajita sagrada dedica cada día, de cada mes del año. Y venga toreros, y aristócratas y deportistas cuadrados a base de pastillas y sus señoras con palmo y medio de cremas y colorines... diciendo cualquier cosa con una sonrisa de dentífrico. Como les gusta chupar. Sobretodo lo vemos en las horas de máxima audiencia, en programas especializados y telediarios. Lo bueno es esto, la gran cantidad de personas que se lo miran. Verdaderamente creo que es por la puesta en escena; es todo como un circo lleno de colores y gracias, a ver quién la dice más grande... Claro, no hace falta tener un bagaje cultural demasiado desarrollado para sentirse identificado con los mensajes que emiten estos grandes personajes de la farándula televisiva. Y todos parecen encantados. Y lo peor es que un pobre, inocente de las chafarderías que ocurren en el mundo, acaba enterándose de todo, por el anteriormente citado efecto mariposa.
   Si la chafardería es inseparable de la vida de mujeres -y hombres-  aburridos de la existencia, yo pido mi derecho a no saber nada del asunto. Nada de nada, ni un poquito de silicona, ni de casamientos felices o cataclismos matrimoniales.
   Y este derecho no se establece al no encender la televisión. Pues el efecto está desarrollándose y propagándose desde las casas vecinas. El derecho se establece haciendo de la televisión una herramienta un poco más plural; haciendo que la gente tenga una variedad más ancha de cosas de las que hablar -condenados como estamos a que la televisión se encienda en cada hogar-.
   Propongo una alteración continua de los horarios televisivos. Por ejemplo, el culebrón que un día se pasa a las 15'30 horas el día siguiente lo haga a las 7'00 horas. Al otro a la 1'00 de la noche, etc. Lo mismo con el telediario; en vez de intentarnos indigestar los alimentos en cada comida con las morbosidades y tonterías típicas, que haya una rotación de forma que sólo coincidan las comidas una o dos veces por semana con las "noticias". Así, de vez en cuando, una vez al año, tocaría ver un programa cultural -¡milagro!-; porque los animalitos asexuados que parecen sacados de las películas de Walt Disney ya están demasiado vistos... Los horarios rotatorios fomentarían una variedad más amplia de opiniones, hechos y palabras en la población. Porque soy consciente que pedir más programas culturales o que sencillamente apague la gente el televisor, es como pedir inteligencia a un programador o empresario de la televisión.
   En fin; espero que algún día mis propuestas sean escuchadas, aunque me temo que estas palabras se perderán en la oscuridad del todomeimportaunrabanoismo y de la malicia de los gerentes del negocio audiovisual y político.

-P.D: después se escandalizan que haya racistas. Si sólo los alimentan con basura... Siempre igual. Da gusto vivir en un país donde nadie es responsable de nada... ¡Ay, madrecita mía!
 

                                                Dionís T.C.

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-ALTRES TEXTOS
 

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Y EN EL FONDO ESPERAN LOS  OCULTOS
 

Érase una fábula que superaba en absurdo a todos los demás cuentos porque era la realidad.

Atentos, hermanos, porque esto explica el porque quieren encontrarnos un final.

Érase una vez un señor que no tenía mucho dinero pero era rico en ganado, que le daba diez mil veces toda la carne que podía necesitar. Pero el señor hizo como todos sus vecinos, degolló a todo su ganado y los cadáveres en la intemperie se pudrieron, mientras la carne al supermercado fue a comprar. Como no tenía dinero para comprar la comida de todo el año, tuvo que pedir un crédito y con los bancos se empeñó. El se tenía por un hombre muy liberal, pero el banco estaba gobernado por un dictador, y como si debes a alguien te conviertes en su esclavo, el señor tan liberal se vio obligado a no protestar lo que veía mal. Porque como el banco era el que tenía el dinero...

Le parecía mal que en el país de los dueños del banco se fusilase al que no pensaba como el jefe, pero como si él decía que le parecía mal le pasaban a cobrar la deuda y el no la podía pagar, se calló. Le parecía mal que en esos países a las mujeres se las ejecutara por ir sin velo, ó les cortaran la cabeza por acostarse con quien les gustaba, y no casarse con el individuo al que había sido vendida. Pero mientras sucediera en otro país...

Y en eso que en su granja aparecieron cientos de animales, y en las de sus vecinos. Había tantos que cuidándolos un poquito les  darían para comer de maravilla siete meses al año, y tendría que comprar en el supermercado el resto del tiempo, con el dinero que le daría la venta de la carne que en el verano le sobraba.

Pero, en vez de eso, él y sus vecinos degollaron a sus animales, dejaron pudrir la carne, y fueron a pedir otro crédito al banco. Y otro crédito al año siguiente, y otro. Cada vez se endeudaban más, y vivían peor.

Y llegó un momento en el que el banco les confiscó las propiedades, pero les dejó vivir en su casa a cambio de que renunciaran a ciertos lujos. Bueno, eso era tolerable. Y los cadáveres de las pobres reses degolladas eran ya esqueletos que estaban en el campo convertidos en esqueletos, en esqueletos sin enterrar...

Pasó la policía a preguntarle por su vida privada, él jamás hubiera admitido que le preguntasen esas cosas, pero era la policía del banco, y como con ese banco tenía contraida la deuda...

Contestó a todas las preguntas como un humilde cordero.

Se llevaron a la vecina. Delito: vivía con su novio de siempre y no quería saber nada del nuevo directivo que le había designado el banco... Y a la de abajo, no quiso acostarse con los directivos para conseguir un trabajo. Bueno, mientras no se llevasen a su hija...

Pero se la llevaron, él protestó y lo mataron.

Nadie preguntó por él. Todos tenían deudas.

¿Os suena? Absurdo, ¿verdad? Pues sustituid los animales por la energía solar y los bancos por las grandes compañías del petróleo, y tendréis como estaba la situación mundial a finales del siglo XX y principios del XXI. Con una tecnología en energías alternativas (solar, eólica y mareomotriz) más que suficiente para abastecer la mitad de las necesidades energéticas de cualquier país, y sistemas para reducir el consumo de esa electricidad a una tercera parte, con lo cual hubiera sobrado energía. Unos países productores de petróleo gobernados por feroces dictaduras a las que nadie les tosía, no nos fuera a embargar el petróleo. Y unas grandes compañías americanas y europeas que apoyaban como fuera a esas dictaduras para mantener su feroz parte del león de los beneficios...

No olvides que si tienes una placa solar en tu tejado ó un molino eólico, tienes tu propia energía y no pagarás el recibo de la luz. Quien controla la energía controla el poder, y ¿qué es eso de pasar el poder al pueblo? La educación era vista como un privilegio, no como un derecho. La energía se repartía a cada vez menos gentes con facturas cada vez más altas, el poder... 

Propaganda de automóviles que te hacían asumir el tener un coche como algo normal y que si no tienes un coche no eres nadie. Políticos todos con acciones en las compañías del petróleo, a los que les interesaba que la gente consumiese cada vez más para ellos ganar más millones aún. Países que preferían endeudarse hasta las cejas consumiendo petróleo. Países que adquirían deudas infinitas con los bancos para obtener préstamos que les permitieran pagar el petróleo que necesitaban para mover sus máquinas cuando la energía la tenían regalada bañando el tejado de su casa. Eso sin contar lo de tratar a sus súbditos como esclavos para pagar los intereses de la deuda con los grandes Bancos Mundiales.

Políticos que decían que en las ciudades no existía sitio para colocar las placas solares, y mucho menos las baterías para almacenar la energía de las mismas, pero sí había sitio para meter el cada vez mayor número de coches que poblaban las infinitas calles. Unas ciudades en donde el peatón era un elemento molesto pero los coches los reyes. Y cuanto más se acababa el petróleo más se fabricaban máquinas consumidoras de ese petróleo.

No había sitio para colocar molinos eólicos, pero había sitio para poner estadios de fútbol.

No había edificios para celebrar discusiones sobre los problemas de la educación, pero lo había para que gente cada vez más ignorante - los directivos y los futbolistas - dieran sus charlas.

¿Y cuando inventamos las plantas de energía mareomotriz, en el 2007? Dijeron que no producían energía, y, cuando demostramos lo contrario alguien puso una bomba. Aunque siguió funcionando -a dos tercios del rendimiento- dijeron que sí, que aunque producía energía, era objetivo terrorista, y para no provocar a los terroristas, vamos a quitarla. Algo así como prohibir salir a todas las mujeres de casa porque como son objetivo de los violadores...

¡Pues encierren en casa a los violadores, que son los que cometen el delito!

Los políticos son también objetivo terrorista, y no por eso los prohiben.

Pero a nosotros nos prohibieron instalar plantas mareomotrices en la superficie terrestre. En la superficie.

Pero nadie dijo nada del fondo submarino.

Si no puedo ir de frente, busquemos un rodeo.

Me empleé en una compañía petrolífera para construir oleoductos en el fondo del mar.

Los convencí diciendo que un par de edificios sumergidos con una tripulación permanente servirían para arreglar los oleoductos si algo se rompía...

Pronto tuvimos nuestra primera ciudad submarina, cincuenta edificios colocados debajo de una inmensa cúpula transparente, envuelta por otra cúpula ídem. Debajo de ellas había oxígeno, selva, plantas marinas y no tan marinas cultivadas... Y todos los cargos se elegían, y los profesores eran contratados por los alumnos, y si se suspendía algo la culpa era del profesor y era a él al que echaban, no al alumno. No había jerarquía, todo el mundo rotaba en sus puestos de trabajo, y tampoco paro, era obligación de la comunidad dar a todos un puesto de acuerdo con las habilidades de cada cual. tampoco dinero, todo el mundo tenía derecho a la subsistencia. ¿Qué quieres que te dé una vuelta en submarino? Pues a cambio cultivas durante seis días la granja.

Ver aquella cúpula cuando bajábamos a las profundidades, enorme iluminada, con rayos de luz yendo en todas direcciones y ballenas entrando en un túnel, ballenas dirigidas por un submarino hacia un centro de ordeño a cambio de recibir una ración extra de plancton... Peces criados en granjas submarinas, unos para consumo humano y otros para repoblar los mares. Salidas continuas par limpiar el fondo de los cientos de barriles de contaminación que habían echado al fondo todos los años...

La crítica era norma, la imaginación una obligación.

Éramos un modelo de humanidad y eso no gustó a nadie.

Y cuando dos buques nucleares se partieron en el mar dijeron que habíamos sido nosotros, que no teníamos bombas. Y ahora que casi no había petróleo, y los países se tiraban las bombas los unos a la cabeza de los otros para controlar las pocas gotas que quedaban, y las centrales nucleares destrozaban los países, también se nos dijo que habíamos envenenado unos pozos de petróleo que nunca existieron.

Construíamos una ciudad en secreto, en el fondo de una sima, porque temíamos lo que le pasaría a la nuestra.

Los suministros dejaron de llegar. Y una representación de seis de los nuestros fue cortada en rodajas cuando subieron a la superficie. Ver sus cuerpos destrozados flotar en el agua, sangrantes, al lado del bote de goma con el que habían salido del submarino, mientras todas las televisiones mundiales los retransmitían en directo como " La ejecución de unos peligrosos terroristas que amenazan la escala de valores, y viven como animales pues no reconocen jefes ni subordinados, no tienen dinero y son comunistas".

Cualquiera les explica que no somos comunistas, pues en el stalinismo todo era del estado y aquí los medios de producción son de todos. Tampoco nos hubieran entendido.

Y qué más dará ser comunista! Más decente que ser capitalista del FMI...

Así que ahora los preparados para luchar esperamos a esos submarinos de muerte que vienen... Todos los nuestros se han ido a las ciudades secretas...

Y de lejos vimos como las bombas atómicas fundían nuestra ciudad. Los militares no supusieron que la radiación envenenaría el mar (tiras una bomba atómica y no sabes que la radiación va a envenenarlo todo) y la gente no podría pescar. Dijeron que los culpables éramos nosotros por provocarlos para que lanzaran sus bombas.

Ya no vienen más bombas. Ya no bajan más submarinos a por nosotros. Están muy ocupados matándose por el poco petróleo que queda en la Antártida. No importa que el extraerlo contamine los continentes, no importa que la temperatura suba seis grados y que todo lo que hace diez años eran costas,  ahora esté bajo el agua.

Ellos extraen el petróleo, pero la culpa nos la echan a nosotros.

Y seguiremos esperando, hasta que quizá sólo nosotros quedemos sobre el planeta Tierra.

Hipatia Rosalía Blanco

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-ALTRES TEXTOS.