DEMOCRÀCIA, de Isabel-Clara Simó

   Quan l'hegemonia nord-americana va establir que l'únic model èticament acceptable és la
democràcia hi va haver resistències i suspicàcies que avui fan somriure per la seva ingenuïtat. Si
els obrers són més que els empresaris i a les urnes només hi ha un recomptequantitatiu, perdrem
sempre, deien empresaris amoïnadíssims. Però qualsevol matemàtic et dirà que la campana de
Gauss determina que sempre guanyen les posicions intermèdies, mai les extremes. Un
revolucionari no guanya a les urnes. I si les guanyés, per a això hi ha recursos que va provar Xile
en carn pròpia.
   A la llarga, només es pot optar per matisos diferents de la mateixa ideologia: la liberal
conservadora. Matisos que són importants, és clar, però que no posen en perill l'ordre establert.
Els nord-americans, per exemple, es van preocupar quan Felipe González va guanyar les
eleccions espanyoles, però a la primera encaixada de mans van respirar tranquils. El que compta
és l'ordre mundial, i quan hi ha països que no controlen bé els seus votants, es mira a un altre
costat i en paus: si Fujimori fa trampes, hi haurà uns dies d'agitació, i després, tothom mut. Ara
mateix Mugabe ha dit -i això es fa però no es diu- que si l'oposició de Zimbabwe guanya les
eleccions, tanmateix no entrarà al govern. Hi ha electorals a Mèxic, però veureu que no hi passa
res.
   Queda la premsa, és clar. Pot donar sorpreses, però no gaires. És clar que va enderrocar un
president nord-americà, però allò va ser una mesura higiènica: les coses importants de debò no hi
van trontollar ni un mil·límetre. L'art és contestatari, però té un preu i nul·la capacitat d'actuació. I
la premsa... que ens ho expliquin als qui hem seguit el cas Villalonga, estupefactes per tot el que es
pot fer des del poder.
   Per "salvar la democràcia", missió quasi divina, Nord-amèrica enviarà la Cinquena Flota arreu del
món. Això només val per als "salvatges"; ho ha dit molt clarament l'Estat francès: la sobirania dels
Estats és inviolable (dels Estats occidentals, és clar).
   Quan algú discrepa d'una tal hipocresia (t'esclafo per la democràcia, et colonitzo per la
democràcia, t'esclavitzo per la democràcia) o bé és discretament apartat o bé perseguit com a
terrorista. Ja a Jesús el van jutjar per terrorista. No ho van fer per la democràcia, però sí per
l'ordre mundial, que aleshores es deia Roma.

Article extret del diari AVUI.

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-ALTRES TEXTOS. 

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FILOSOFÍA PÚBLICA Y TERCERA CULTURA, de Francisco Fernández Buey. 

   La mayoría de los asuntos públicos controvertidos en las sociedades actuales suele incluirse académicamente bajo los rótulos de "ética práctica" y "filosofía política". Tal es el caso de las controversias sobre el aborto y la eutanasia, sobre los problemas derivados de la crisis medioambiental y sobre el uso de las nuevas tecnologías, sobre los choques culturales, el racismo y la xenofobia. También es el caso de algunos de los debates acerca del concepto de democracia y su adecuación a las democracias realmente existentes. Son éstos asuntos discutidos por igual en la calle y en los parlamentos, en los movimientos sociales y en los departamentos de filosofía moral y política de todas las universidades. Las implicaciones éticas, jurídicas y políticas de estos asuntos controvertidos apuntan hacia la necesidad de una filosofía pública o civil.

   El hecho de que, por lo general, la referencia a la ética surja, en nuestras sociedades, como respuesta a una serie de problemas que las nuevas ciencias o el complejo tecnocientífico crean a los hombres del presente conduce a veces a una visión unilateral de la dialéctica entre ciencia y ética. Es cierto que la bioética, por ejemplo, viene cronológicamente después del desarrollo de la revolución biológica; que la ética de las ciencias de la salud viene cronológicamente después del gran impulso logrado en las últimas décadas por la aplicación de los conocimientos científicos a las prácticas médicas; y así sucesivamente.

   De ahí que en las últimas décadas, y como consecuencia del gran desarrollo alcanzado por algunas ciencias como la etología y la sociobiología, a los filósofos de la moral les hayan salido competidores. E. O. Wilson ha escrito a este respecto: "Tanto los científicos como los humanistas deberían considerar la posibilidad de que ha llegado la hora de sacar por un tiempo la ética de manos de los filósofos y biologizarla".

   Hace ya algunos años que Ferrater Mora contestó esta pretensión aceptando en principio un enfoque naturalista en un contexto evolucionista. La razón es sencilla: puesto que las teorías éticas son producciones culturales y las producciones culturales son elementos del continuo socio-cultural, y puesto que este continuo se halla, a su vez, insertado en un continuo biológico- social y en un continuo físico-biológico, parece razonable, al tratar de la ética, tener en cuenta los factores biológicos, sociobiológicos o biosociales. Pero la aceptación de este punto de partida no niega el carácter autónomo de la reflexión ética, sino que la refuerza; implica, más bien, la necesidad de incorporar la cultura científica a la discusión ética, jurídica y política.

   Por mi parte, querría subrayar que sin cultura científica no hay posibilidad de intervención razonable en el debate público actual sobre la mayoría de las cuestiones que importan a la comunidad. Esto se debe a que la ciencia es ya parte sustancial de nuestras vidas. Buena parte de las discusiones públicas, ético-políticas o ético-jurídicas, ahora relevantes, suponen y requieren cierto conocimiento del estado de la cuestión de una o de varias ciencias naturales (biología, genética, neurología, ecología, etología, física del núcleo atómico, termodinámica, etcétera). Pondré unos pocos ejemplos significativos para argumentar esto.

   Para orientarse en los debates sobre la crisis ecológica y sobre la correcta resolución de los problemas implicados en ella, ayuda mucho la comprensión del sentido del segundo principio de la termodinámica, como mostró, entre otros, Nicolás Georgescu-Roegen hace ya años. Para entender la necesidad de una ética medioambiental no antropocéntrica, ayuda mucho la recta comprensión de la teoría sintética de la evolución (y no sólo en su formulación darwiniana), como viene mostrando el paleontólogo S. J. Gould. Para diferenciar, con corrección, entre diversidad biológica y aspiración a la igualdad social, ayuda mucho la comprensión de la genética y de la biología molecular, como ha puesto de manifiesto Teodosius Dobzhanski. Para combatir con argumentos racionales el racismo y la xenofobia implicados en los choques culturales de este fin de siglo puede ayudar mucho el conocimiento de los descubrimientos de la genética de poblaciones, como ha mostrado más recientemente Luca Cavalli Sforza. Para entender la necesidad de una nueva ética de la responsabilidad, que apunta hacia nuestro compromiso con el futuro, ayuda mucho el conocimiento de las ciencias de la vida, como ha puesto de manifiesto en sus obras Hans Jonas. Y para entender la persistencia de las desigualdades de género y dónde habría que poner los acentos para corregirla, ayuda mucho el análisis económico (pero no sólo económico), como ha mostrado Amartya Sen.

   Renunciar a la base naturalista y a la cultura científica en las condiciones actuales equivaldría, por tanto, a renunciar al sentido noble (griego, aristotélico) de la política, definida como participación activa de la ciudadanía en los asuntos de la polis socialmente organizada. De modo que, si se quiere propiciar la resolución racional de algunos de los grandes temas socioculturales y ético-políticos controvertidos, en sociedades en las cuales el complejo tecnocientífico ha pasado a tener un peso primordial, los científicos necesitan formación humanística (histórico- filosófica, deontológica, etcétera) para superar el cientifismo; y los humanistas necesitan cultura científica para superar actitudes sólo reactivas basadas exclusivamente en tradiciones literarias. De ahí que se esté dando tanta importancia en los últimos tiempos a la indagación de lo que podría ser una tercera cultura.

   El humanista de este fin de siglo no tiene por qué ser un científico en sentido estricto (ni seguramente puede serlo), pero tampoco tiene por qué ser necesariamente la contrafigura del científico natural o el representante finisecular del espíritu del profeta Jeremías, siempre quejoso ante las potenciales implicaciones negativas de tal o cual descubrimiento científico. Si se limita a ser esa contrafigura, el literato, el filósofo (el humanista, en suma) tiene todas las de perder. Puede, desde luego, optar por callarse ante los descubrimientos científicos contemporáneos y abstenerse de intervenir en las polémicas públicas sobre las implicaciones de estos descubrimientos. Sólo que entonces dejará de ser un contemporáneo. Con lo cual se desembocaría en una paradoja cada vez más frecuente: la del filósofo posmoderno contemporáneo de la premodernidad (europea u oriental).

   Consciente de ello, el estudiante de humanidades en este cambio de siglo podría ser también un amigo de la ciencia. Un amigo de la ciencia en un sentido parecido a como lo son, a veces, los críticos literarios o artísticos, equilibrados y razonables, de los narradores, de los pintores y de los músicos. Eso exige reciprocidad. Y por ello el que el humanista o el estudiante de humanidades lleguen a ser amigos de las ciencias no depende sólo y exclusivamente de la enseñanza universitaria reglada, ni tampoco de los planes de estudio que acaben imponiéndose en ella. Éstos cuentan, desde luego. Pero tanto como los planes académicos y las reglamentaciones podría contar la elaboración de un proyecto moral con una noción de racionalidad compartida. El sapere aude de la Ilustración no era, al fin y al cabo, una mala palabra. Sólo que esta palabra se tendría que complementar con otra, surgida de la autocrítica de la ciencia en el siglo XX: ignoramos e ignoraremos. Y si ignoramos e ignoraremos, lo razonable es pedir tiempo para pasar del saber al hacer. Con lo que quedaría para el caso: atrévete a saber porque el saber científico, que es falible, provisional y casi siempre probabilista, ayuda en las decisiones que conducen al hacer. Ayuda también a la intervención razonable de los humanistas en las controversias públicas del cambio de siglo. 

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             Francisco Fernández Buey es catedrático de Filosofía de la Universidad Pompeu Fabra.
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Artículo extraído de EL PAÍS (24-5-00) 
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EXPERIÈNCIES REIALS.

   Era el 24 de desembre de 1999. Em vaig aixecar com de costum, a dos quarts de vuit del matí. Després de fer el pipí i afaitar-me em dirigia, com cada matí, a la fleca a comprar el pa. Anava caminant tranquil.lament, com sempre mirant el terra,  rumiant les coses meves, quan de sobte quatre paios gegants se'm van tirar al damunt. No vaig tenir temps ni de dir "ai". De cop i volta estava fet un nus; no em podia moure i no veia res, doncs m'havien posat alguna cosa al cap. Un sac o una bossa. Pels batecs i les punxades que sentia al cap vaig suposar que m'estava sortint un nyanyo. Després vaig perdre el coneixement.
   Una olor a truita de patates i xoriço m'anava portant a la consciència. Algú es movia al meu costat. Lentament el so es va anar fent més nítid. Al mateix temps vaig començar a veure-hi, però com a través d'una tela. No podia tancar els ulls. En segons vaig adonar-me que els tenia agafats per unes pinces de manera que parpellejar era impensable. De sobte, una gota va caure en el meu ull dret. Després en l'esquerra. I no em podia moure!! Quan se'm van aclarir les pupil.les vaig adonar-me que no estava sol. A uns centímetres de la meva cara una senyora em mirava fixament com estudiant les meves reaccions. Em va dir amb un somriure plàcid i una veu que intentava ser suau que estigués tranquil. Que no passava res, que ella cuidaria de mi, que el seu nom era Alba Rezcascos i que estava allà perquè tot anés bé i jo fos un bon minyó. Darrera seu una descomunal pantalla de cinema m'oferia tota la seva blancor.
   Les seves paraules van fer que deixés d'estar espantat per estar literalment cagat de por. A més, aquella dóna tenia patilles i barba de tres dies, i em recordava vagament a algú que sortia habitualment per la televisió. Però, a qui...? La dona va continuar parlant, em va dir que m'informava que em trobava a la primera nau estatal: la Air Españavabien One. M'havien confós amb un terrorista que havia omplert el Congrés, fins a dalt, de piruletes i sugus, ofegant a tots els diputats que aquell dia hi eren allà treballant, que eren dos, i un dormia. La meva semblança física havia fet que les forces de seguretat es confonguessin amb mi i ara, per aquest motiu, em trobava allà. Esperava, deia la senyora, que per aprofitar l'error, fos un bon ciutadà i m'avingués a deixar que experimentessin amb la meva persona el nou sistema de rehabilitació per a presos terroristes (el NSRPT), conegut entre ells amb el nom de "Aquí te quedas" (ATQ-R.I.P). No li vaig poder dir que no perquè tenia una bola de plàstic a la boca com vaig comprovar a l'intentar articular paraula. La cosa consistia en què m'havia d'empassar el missatge de Nadal del Rei sense parpellejar, sense desviar la vista, sense poder anar a fregar plats o rentar-me les dents com havia fet fins aquell dia al llarg de la meva vida en aquells moments reials. 
   La senyoreta Alba Rezcascos continuava posant-me les ditxoses gotetes mentre em deia que estigués tranquil, que seria recompensat per l'heroica ajuda que feia a l'Estat, i que dins de pocs segons començaria el missatge de Nadal de sa senyoria. I així va ser. El senyor Rei, va aparèixer a la pantalla tot content, assegut còmodament. Se'l veia ben vestit i maquillat. I ben alimentat també. Estava maco.
   Jo, que tremolava com una fulla enmig d'una tempesta d'estiu vaig haver d'escoltar tot el discurs del Rei, que va dir això:
   "Queridos españoles,
ahora que estáis todos reunidos con vuestras familias, con la mesa a rebosar de alimentos; en esta época tan propicia para la comprensión y la reflexión, pues me he puesto a pensar.
   Han sido muchos los sudores que me ha provocado el esfuerzo de activar el cerebro, así que espero que por una vez me escuchéis en vez de apagar el televisor o iros a lavar los dientes.
   Españoles, he pensado.
   He pensado que todo esto que represento hace tufillo. Este Estado huele como a excremento de mofeta. Las cárceles están llenas de sidosos y tuberculosos. La rehabilitación brilla por su ausencia. Los políticos son buitres de gran tamaño, ni uno está limpio y entre todos se tapan los millones. Los apaleamientos de trabajadores y de detenidos son el pan nuestro de cada día. La droga y la especulación son el mejor negocio de constructores y banqueros, con las cuáles blanquean y eliminan el dinero negro. Los periodistas están amordazados. La justicia es un cachondeo, media España no se siente española, en los ríos no vive ni la muerte, la población está absorbida por los deportes-espectáculo y por los culebrones intrascendentes de la prensa amarilla. Las ETT hacen la vida imposible a nuestros jóvenes, que  tienen el futuro más negro que el carbón de reyes. España tiene la tasa de natalidad más baja del mundo,  a los abuelos no los quiere ni Dios. La educación da pena, es una fábrica al servicio de las multinacionales.
   Españoles,
   mi mujer me engaña con el guardaespaldas, mi madre quiere cambiarse de sexo y quiere ser mi padre. Mi padre es un gay frustrado que nunca salió del armario. Mis hijos son tontos y monárquicos. No me funciona el microondas, y el guardaespaldas me engaña con mi mujer. Sí, soy bisexual, ¿y qué?
   Españoles,
   después de pensar un poco, me he hecho republicano. He cogido los mil millones que el Gobierno había destinado a la Casa Real y los he invertido en condones para el Tercer Mundo. Mi obispo se ha hecho budista del susto.
   Españoles,
   que os den por ahí. Yo paso. Me largo a Cuba a pillar una mulata que me quiera por mis dotes y no por mis limusinas. Ale, salud y que viva la República."

   La senyora Alba Rezcascos es va començar a trobar malament. De sobte es va posar verda. Va apretar un botó i al costat de la immensa pantalla es va obrir una petita porta. D'allà va sortir un nan amb bigoti i pentinat a l'estil hitlerià, que carregava amb un bat de beisbol i anava dient que Espanya anava bé, mentre se m'acostava amb cara de pocs amics. Quan em va tenir a tir del bat el va aixecar i l'últim que vaig poder veure és que se m'acostava a velocitat pròxima a la de la llum, perquè per davant es veia blau i pels costats vermell.
   Quan vaig tornar en mi tenia el cap completament envenat i era al meu llit. La meva dona em va dir que feia tres dies uns senyors m'havien portat a casa dient que m'havia caigut per l'escala. Li vaig explicar el que m'havia passat i no s'ho va creure, acusant-me de borratxo i sonat. I em digué que hi havia hagut un cop d'Estat i ara manava una senyora molt simpàtica que es deia Alba Rezcascos. 
   I jo vaig excitar-me. M'havia tornat masoca?

                                                                                 Dionís TC.
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EXPERIENCIAS REALES.                          (Artículo traducido del catalán)

   Era el 24 de diciembre de 1999. Me levanté como de costumbre, a las siete y media de la mañana. Después de hacer pipí y afeitarme me dirigía, como cada mañana, a la panadería a comprar el pan. Iba andando tranquilamente, como siempre mirando el suelo, pensando en mis cosas, cuando de repente cuatro tíos gigantes se me tiraron encima. No tuve tiempo ni de decir "ay". En un momento  estaba hecho un nudo; no me podía mover y no veía nada, pues me habían puesto algo en la cabeza. Un saco o una bolsa. Por los latidos y los pinchazos que sentía en la cabeza supuse que me estaba saliendo un chichón. Después perdí el conocimiento.
   Un olor a tortilla de patatas y chorizo me iba trayendo a la conciencia. Alguien se movía a mi lado. Lentamente el sonido se fue haciendo más nítido. Al mismo tiempo empecé a ver, pero como a través de una tela. No podía cerrar los ojos. En segundos me di cuenta que los tenía cogidos por unas pinzas de manera que parpadear era impensable. De repente, una gota me cayó en el ojo derecho. Después en el izquierdo. ¡¡Y no me podía mover!!  Cuando se me aclararon las pupilas advertí que no estaba solo. A unos centímetros de mi cara una señora me miraba fijamente como estudiando mis reacciones. Me dijo con una sonrisa plácida y una voz que intentaba ser suave que estuviera tranquilo. Que no sucedía nada, que ella cuidaría de mí, que su nombre era Alba Rezcascos y que estaba allí para que todo fuera bien y yo fuera un buen chico. Detrás suyo una descomunal pantalla de cine me ofrecía toda su blancura.
   Sus palabras hicieron que dejara de estar asustado para estar literalmente cagado de miedo. Además, aquella mujer tenia patillas y barba de tres días, y me recordaba vagamente a alguien que salía habitualmente por la televisión. Pero, ¿a quién? La mujer continuó hablando, me dijo que me informaba que me encontraba en la primera nave estatal: la Air Españavabien One. Me habían confundido con un terrorista que había llenado el Congreso, hasta arriba, de piruletas y sugus, ahogando a todos los diputados que aquel día estaban allí trabajando, que eran dos, y uno dormía. Mi parecido físico había hecho que las fuerzas de seguridad se confundieran conmigo y ahora, por este motivo, me encontraba allí. Esperaba, decía la señora, que para aprovechar el error, fuera un buen ciudadano y me aviniese a dejar que experimentaran con mi persona el nuevo sistema de rehabilitación para presos terroristas (el NSRPT), conocido entre ellos con el nombre de "Aquí te quedas" (ATQ-R.I.P). No le pude decir que no porque tenía una bola de plástico en la boca como pude comprobar al intentar articular palabra. La cosa consistía en que me había de tragar el mensaje de Navidad del Rey sin parpadear, sin desviar la vista, sin poder ir a fregar platos o limpiarme los dientes como había hecho hasta aquel día a lo largo de toda mi vida en aquellos momentos reales.
   La señorita Alba Rezcascos continuaba poniéndome las dichosas gotitas mientras me decía que estuviera tranquilo, que sería recompensado por la heroica ayuda que hacía al Estado, y que dentro de pocos segundos empezaría el mensaje de Navidad de su señoría. Y así fue. El señor Rey, apareció en la pantalla todo contento, sentado cómodamente. Se lo veía bien vestido y maquillado. Y bien alimentado también. Estaba guapo.
   Yo que temblaba como una hoja en medio de una tormenta de verano tuve que escuchar todo el discurso del Rey, que dijo esto:

"Queridos españoles,
ahora que estáis todos reunidos con vuestras familias, con la mesa a rebosar de alimentos; en esta época tan propicia para la comprensión y la reflexión, pues me he puesto a pensar.
   Han sido muchos los sudores que me ha provocado el esfuerzo de activar el cerebro, así que espero que por una vez me escuchéis en vez de apagar el televisor o iros a lavar los dientes.
   Españoles, he pensado.
   He pensado que todo esto que represento hace tufillo. Este Estado huele como a excremento de mofeta. Las cárceles están llenas de sidosos y tuberculosos. La rehabilitación brilla por su ausencia. Los políticos son buitres de gran tamaño, ni uno está limpio y entre todos se tapan los millones. Los apaleamientos de trabajadores y de detenidos son el pan nuestro de cada día. La droga y la especulación son el mejor negocio de constructores y banqueros, con las cuáles blanquean y eliminan el dinero negro. Los periodistas están amordazados. La justicia es un cachondeo, media España no se siente española, en los ríos no vive ni la muerte, la población está absorbida por los deportes-espectáculo y por los  culebrones intrascendentes de la prensa amarilla. Las ETT hacen la vida imposible a nuestros jóvenes, que tienen el futuro más negro que el carbón de reyes. España tiene la tasa de natalidad más baja del mundo, a los abuelos no los quiere ni Dios. La educación da pena, es una fábrica al servicio de las multinacionales.
   Españoles,
   mi mujer me engaña con el guardaespaldas, mi madre quiere cambiarse de sexo y quiere ser mi padre. Mi padre es un gay frustrado que nunca salió del armario. Mis hijos son tontos y monárquicos. No me funciona el microondas, y el guardaespaldas me engaña con mi mujer. Sí, soy bisexual, ¿y qué?
   Españoles,
   después de pensar un poco, me he hecho republicano. He cogido los mil millones que el Gobierno había destinado a la Casa Real y los he invertido en condones para el Tercer Mundo. Mi obispo se ha hecho budista del susto.
   Españoles,
   que os den por ahí. Yo paso. Me largo a Cuba a pillar una mulata que me quiera por mis dotes y no por mis limusinas. Ale, salud y que viva la República."

   La señora Alba Rezcascos se empezó a encontrar mal. De repente se puso verde. Apretó un botón y al lado de la inmensa pantalla se abrió una pequeña puerta. De allí salió un enano con bigote y peinado al estilo hitleriano, que cargaba con un bate de béisbol e iba diciendo que España iba bien, mientras se me acercaba con cara de pocos amigos. Cuando me tuvo a tiro del bate lo levantó y lo último que pude ver es que se me acercaba a velocidad próxima a la de la luz, porque por delante se veía azul y por los lados rojo.
   Cuando volví en mí tenía la cabeza completamente vendada y estaba en mi cama. Mi mujer me dijo que hacía tres días que unos señores me habían llevado a casa diciendo que me había caído por la escalera. Le expliqué lo que me había pasado y no se lo creyó, acusándome de borracho y loco. Me dijo que había habido un golpe de estado y ahora mandaba una señora muy simpática llamada Alba Rezcascos.
   Y yo me excité. ¿Me había vuelto masoca?

                                                                                     Dionís TC.
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