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EL MUNDO Y SUS DEMONIOS, de Carl Sagan.

     En este libro, Carl Sagan, confronta el pensamiento de la razón al prejuicio y la superstición. La ciencia frente a la irracionalidad -ovnis, astrología, brujería, dogmatismo, apariciones...- . Al mismo tiempo denuncia la gran parte de responsabilidad que tienen los gobiernos y los credos religiosos con la ignorancia y la sumisión. Otro excelente libro de este lúcido y entretenido científico. Dionís T.C.

<<Por el "sueño de Newton", el poeta, pintor y revolucionario William Blake parece referirse a una visión de túnel en la perspectiva de la física de Newton, como también a la propia liberación (incompleta) de éste del misticismo. Blake encontraba divertida la idea de átomos y partículas de luz y "satánica" la influencia de Newton en nuestra especie. Una crítica común de la ciencia es que es demasiado estrecha. A causa de nuestra bien demostrada falibilidad, desestima, sin entrar en un discurso serio, un amplio espectro de imágenes inspiradoras, nociones juguetonas, intenso misticismo y maravillas asombrosas. Sin pruebas físicas, la ciencia no admite a los espíritus, ángeles, diablos ni a los cuerpos dharma del Buda. Ni a los visitantes extraterrestres.
   (...) Si sueño que me reúno con un padre o un hijo muertos, ¿quién me va a decir que no ocurrió realmente? Si tengo una visión de mí mismo flotando en el espacio y mirando a la Tierra, a lo mejor he estado allí realmente; ¿cómo algunos científicos, que ni siquiera compartieron la experiencia, se atreven a decirme que está todo en mi cabeza? Si mi religión dicta que es palabra inalterable e inequívoca de Dios que el universo tiene unos cuantos miles de años, los científicos, además de equivocarse, son ofensivos e impíos cuando declaran que tiene unos cuantos miles de millones.
(...) Una queja relacionada con ésta es que la ciencia es demasiado simple, demasiado "reduccionista"; imagina con ingenuidad que en el recuento final habrá sólo unas cuantas leyes de la naturaleza -quizá incluso bastantes sencillas- que lo explicarán todo, que la exquisita sutileza del mundo, todos los cristales de la nieve, las celosías de las telarañas, las galaxias espirales y los destellos de perspicacia humana pueden "reducirse" a estas leyes. El reduccionismo no parece conceder un respeto suficiente a la complejidad del universo. A algunos se les antoja como un híbrido curioso de arrogancia y pereza intelectual.
(...) Pero el sistema solar marca mejor el tiempo que cualquier reloj mecánico y toda la idea de marcar el tiempo viene del movimiento observado del Sol y las estrellas.
   Lo asombroso es que se pueda aplicar una matemática similar a los planetas y a los relojes. No tenía por qué ser así. No lo impusimos en el universo. Es como es. Si esto es reduccionismo, qué le vamos a hacer.
   Hasta mediados del siglo XX, dominaba una fuerte creencia -entre teólogos, filósofos y muchos biólogos- de que la vida no era "reducible" a las leyes de física y química, que había una "fuerza" vital, una "entelequia", un tao, un maná que hacía funcionar a los seres vivos y "animaba" la vida. Era imposible ver cómo meros átomos y moléculas podían justificar la complejidad y la elegancia, la adecuación de la forma a la función, de un ser vivo. Se invocaban las religiones del mundo: Dios o los dioses insuflaron vida, alma, en la materia inanimada. El químico del siglo XVIII Joseph Priestley intentó encontrar la "fuerza vital". Pesó un ratón justo antes y después de morir. Pesaba lo mismo. Todos los intentos en este sentido han fracasado. Si hay alma, es evidente que no pesa nada; es decir, no está hecha de materia.
(...) Desde luego reducirlo todo a una "fuerza vital" no es menos reduccionista. Pero ahora está claro que toda la vida sobre la Tierra, todo ser vivo, tiene una información genética codificada en sus ácidos nucleicos y emplea fundamentalmente el mismo código para ejecutar las instrucciones hereditarias. Hemos aprendido a leer el código. En biología se usan las mismas docenas de moléculas orgánicas una y otra vez para una mayor variedad de funciones.
(...) El reduccionismo está incluso mejor instalado en física y química. Describirá más adelante la inesperada fusión de nuestra comprensión de la electricidad, el magnetismo, la luz y la relatividad en un solo marco de trabajo. Hace siglos que sabemos que un puñado de leyes
relativamente sencillas no sólo explican sino que predicen cuantitativamente y con precisión una variedad asombrosa de fenómenos, no sólo en la Tierra sino en todo el Universo.
(...) Podríamos haber vivido en un universo en el que no se pudiera entender nada con unas pocas leyes sencillas, en el que la complejidad de la naturaleza superara nuestra capacidad de comprensión, en el que las leyes aplicables en la Tierra no fueran válidas en Marte o en un quasar distante. Pero la evidencia -no las ideas preconcebidas, sino la evidencia- demuestra otra cosa. Por suerte para nosotros, vivimos en un universo en el que las cosas se pueden "reducir" a un pequeño número de leyes de la naturaleza relativamente sencillas. De otro modo, quizá nos habría faltado capacidad intelectual y de comprensión para entender el mundo.
   Desde luego, podemos cometer errores al aplicar un programa reduccionista de la ciencia. Puede haber aspectos que, por lo que sabemos, no sean reducibles a unas cuantas leyes relativamente simples. Pero, a la luz de los descubrimientos de los últimos siglos, parece una insensatez quejarse de reduccionismo. No es una deficiencia, sino uno de los principales triunfos de la ciencia.
(...) Pero los principios en el corazón de la religión se pueden comprobar científicamente. Eso por sí solo hace que algunos burócratas y creyentes religiosos se muestren cautos ante la ciencia. ¿Es la eucaristía, como enseña la Iglesia, en realidad, y no sólo como metáfora productiva, la carne de Jesucristo, o -químicamente, microscópicamente y en otros aspectos- es sólo una hostia ofrecida por un sacerdote?¿Será destruido el mundo al final del ciclo de cincuenta y dos años de Venus a no ser que se sacrifiquen humanos a los dioses?¿Le va peor a un judío no circuncidado que a sus correligionarios que acatan la antigua alianza en que Dios pidió un trozo de prepucio a todos sus fieles varones? ¿Hay humanos que pueblan otros planetas innumerables, como enseñan los Santos del Último Día? ¿Es verdad que los blancos fueron creados a partir de los negros por un científico loco, como advierte la Nación del Islam? ¿Dejaría de levantarse el sol si se omitiera el rito del sacrificio hindú (como se nos asegura que ocurriría en el Satapatha Brahmana)?
(...) Las tradiciones religiosas suelen ser tan ricas y variadas que ofrecen grandes oportunidades de renovación y de revisión, especialmente cuando sus libros sagrados se pueden interpretar metafórica y alegóricamente. Hay pues un terreno medio para confesar errores antiguos, como hizo la Iglesia católica romana al reconocer en 1992 que Galileo tenía razón, que la Tierra gira alrededor del Sol... con tres siglos de retraso, pero con valentía y la mejor recepción a pesar de todo. El catolicismo romano moderno no discute en absoluto el big bang, el universo de quince mil millones de años, la emergencia de las primeras criaturas vivas de moléculas prebiológicas ni la evolución de los humanos a partir de ancestros similares a los monos... aunque tiene opiniones especiales sobre la "dotación del alma". La corriente principal de la fe protestante y judía adopta también esta firme posición.
   En discusiones teológicas con líderes religiosos, a menudo les pregunto cuál sería su respuesta si la ciencia demostrara la refutación de un dogma de su fe. Cuando se lo planteé al actual Dalai Lama, el decimocuarto, contestó sin dudar ni un momento de un modo muy diferente al de los líderes conservadores o fundamentalistas. En este caso, dijo, el budismo tibetano tendría que cambiar.
(...) Moisés Maimónides, en su Guía para perplejos, mantenía que sólo se podía conocer verdaderamente a Dios si se permitía un estudio libre y abierto de la física y la teología (I,55). ¿Qué pasaría si la ciencia demostrase que el universo es infinitamente viejo? Tendría que revisarse seriamente la teología (II, 25). Ciertamente, éste es un descubrimiento concebible en la ciencia que podría refutar a un creador... porque un universo infinitamente viejo no habría sido creado nunca. Siempre habría estado allí.
(...) Me parece que en cada uno de estos casos, religioso o secular, salimos ganando si conocemos la mejor aproximación posible a la verdad... y si mantenemos la conciencia atenta a los errores cometidos por nuestro grupo de interés o sistema de creencia en el pasado. En todos los casos, las consecuencias que se temen de un conocimiento generalizado de la verdad son exageradas. Y además, no somos lo bastante sabios para saber qué mentiras, o incluso qué matices de los hechos, pueden servir a un propósito social mejor, especialmente a largo plazo.>>  (Págs. 293-305)
 

                        Del libro: El mundo y sus demonios; Carl Sagan; Ed. Planeta, 1997.
 

-ÍNDEX        Más texto de: EL MUNDO Y SUS DEMONIOS, de Carl Sagan.
 

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LA ALDEA GLOBAL, de Noam Chomsky y Heinz Dieterich.

   Este libro aporta reflexiones acerca del nuevo orden internacional, la economía globalizada y la actual estructura socio-política en la que vivimos. Es una crítica documentada de las actuales estructuras de poder, sus ambiciones y su feroz lucha por el control económico y político pasando por encima de los derechos del propio ser humano. Dionís T.C.

   <<La larga odisea del sujeto a través de la modernidad occidental ha nutrido desde su nacimiento del espíritu mítico griego y de su hermano gemelo abstracto, la filosofía griega, las utopías concretas de la justicia social y democracia real; pero bajo el ataque totalitario del capital global esta odisea amenaza con terminar en los calabozos de la razón instrumental, descritos por Adorno y Horkheimer en la Dialéctica de la Razón. El sujeto y su proceso de realización histórica, como ente ético y razonable, se han concretizado en entornos estratégicos de perfeccionamiento que llamamos utopías; en su forma progresista han sido el eterno alter ego de los proyectos elitistas de las sociedades de clase y el perpetuum mobile del cambio. De ahí, la lucha de todas las clases dominantes de la historia contra el doble fantasma del sujeto-utopía, desde la expulsión de los profetas al desierto y el envenenamiento de Sócrates, hasta el asesinato y la tortura cotidiana de las fuerzas democratizadoras por los estados de la aldea global.
   El actual intento de la alta burguesía de liquidar al sujeto repite su ofensiva antipopular y antihumanística de los años treinta, cuando los regímenes fascistas trataron de llevar a cabo die Endloesung der Subjektfrage -la solución final de la cuestión del sujeto- mediante el terrorismo de Estado, en beneficio del proyecto del gran capital. Hoy día, la tarea de acabar con el sujeto y su horizonte estratégico, la utopía, no se basa primordialmente en el terrorismo de Estado, sino en una combinación de terrorismo económico, imposición política e indoctrinación propagandística. Sin embargo, el objetivo es el mismo: expropiar los derechos alcanzados por el sujeto en dos mil años de lucha y ponerlo bajo la tutela del gran capital y sus "meseros políticos". El sujeto debe volver al estatus de menor de edad que tuvo durante toda la historia y que impuso, por ejemplo, el expansionismo europeo a los sujetos de la población indígena americana y africana desde 1492. En la gran encomienda global, el encomendado colectivo -o ideal, como diría Marx- lo constituyen los banqueros, accionistas y estados dominantes: o, si se prefiere una analogía más reciente, el gran Führer y su partido.
   La pretendida liquidación del sujeto implica, necesariamente, la liquidación de la democracia en el sentido de una participación real de los ciudadanos en los asuntos públicos. La involución de la democracia formal del Primer Mundo hacia características cada vez más plutocráticas; la consideración de las dictaduras estatales del Tercer Mundo como democracias por el mero hecho de realizar elecciones amañadas cada cuatro años; el sometimiento de los sistemas educativos bajo los intereses de la gran empresa transnacional, con la creciente exclusión de la dimensión humanística y de formación democrática de los educandos, en fin, una serie de parámetros objetivos indican los avances del proyecto antidemocrático mundial.
   (...) El déficit común de todos los proyectos con intención humanística en este panorama es que no hay un proyecto concebido con la audacia emancipadora y consistencia lógica necesaria para canalizar las energías de transformación a nivel global hacia un mismo objetivo: una sociedad más democrática y más justa. Mientras este proyecto de la dimensión popular del Manifiesto Comunista o de la Bill of Rights de la burguesía no exista, la cosntrucción de la sociedad global queda en manos de los banqueros y políticos transnacionales quienes, a medida de la génesis bíblica, determinan, de manera autocrática y lejos de cualquier control democrático, la construcción del futuro de la humanidad.
   Pero este futuro es demasiado importante para dejarlo en manos de managers utilitaristas, intereses mezquinos mercantiles, tecnócratas reaccionarios y élites políticas que confunden sus éxitos de explotación y dominación globales con la predestinación divina y la ley del valor con la esencia del ser humano.
   La tarea política central del siglo XXI consiste, por ende, en la creación de un nuevo proyecto histórico y de un movimiento mundial que reanude la lucha contra la ley del valor capitalista a nivel mundial, desde una perspectiva del humanismo y de la sociedad. Ésa es la única alternativa que tienen los desheredados de la tierra para detener la utopía retrógrada de Orwell, Huxley y Bradbury, que el capital transnacional trata de imponer en la sociedad global.>> (Págs. 9-12)
 

     <<La bifurcación del sistema educativo en un sector privado y otro público es un desarrollo de extrema importancia que, como citamos anteriormente, ha alcanzado niveles de participación privada en la educación superior que trascienden el 50% (Brasil, Colombia). La privatización de la educación refleja su creciente elitización, en la cual la evolución individual se vuelve básicamente un juego al azar biológico: el niño que tiene la suerte de nacer en una familia rica puede emprender su odisea educativa en un ambiente idóneo; el niño pobre se estrellará en la mayoría de los casos, contra las rocas de la desigualdad social.
   Vinculada a la tendencia anterior es la cada vez mayor imposición de los estándares curriculares de eficiencia, competitividad, evaluación, etc.>>(Pág. 140)
 

   <<La conversión de la educación en mercancía implica que el proceso de mercantilización de la vida llega al último reducto de la esencia humana, muy a la manera de la biotecnología. La biotecnología permite manipular los planes de evolución del ser corporal humano; la educación permite lo mismo al nivel de la arquitectura psico-social de la personalidad. Al entregarse la capacidad de decisión sobre los procesos educativos a los intelectuales orgánicos de las empresas transnacionales, como son el Banco Mundial, el FMI, la UNESCO, etc., el control de la "genética" psico-social pasa a manos de los dueños de la globalización.
   El control sobre la arquitectura psico-social de la humanidad es el medio indispensable para que el capitalismo global logre la mercantilización de todas las relaciones sociales conforme a su lógica sistémica: valorarlas -y sus sujetos actuantes- por el prisma de costo-beneficio, es decir, como mercancías. Ésta es la esencia de las reformas educativas que exige el paradigma neoliberal. Y a la luz de esta óptica, la mantención de una estructura educativa general, pública y gratuita para toda la población en América latina es un costo inútil, dado que más de la  mitad de los educandos son superfluos para el proceso de producción posterior.>> (Pág.157)
 

                      Del libro: La aldea Global; Noam Chomsky y Heinz Dieterich; Ed.Txalaparta.

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TELÉPOLIS, de J. Echevarría.

   Echevarría nos habla aquí de la globalización, centrada a partir de la televisión, de los mass media; proponiendo algunas soluciones a conflictos que pueden surgir, evitando la imposición de un régimen totalitario. Vemos aquí algunos textos interesantes sobre el mundo del mercado televisivo. Dionís T.C.

<<Numerosos nombres propios se han transformado en empresas. Pongamos un ejemplo: Mozart. Basta pasearse por la ciudad de Salzburgo para comprobar hasta que punto dicho nombre propio constituye la industria principal de la ciudad. La marca Mozart produce muy diversas mercancías, desde chocolates a películas, partiendo de la mercancía musical que le dio prestigio y gloria. Otro tanto cabría decir de Van Gogh, o de Kafka: a pesar de la miserable existencia a la que se vieron sujetos sus cuerpos respectivos, e incluso contra su propia voluntad de quemar sus propias obras, dichos nombres han generado enormes capitales. Otro tanto cabe decir de los nombres sustentados en otras entidades. Disneylandia es todo un emporio económico, a pesar de haberse basado en personajes de ficción. Y, por qué no hablar de las diversas empresas (eclesiásticas, claro está) que compiten por gestionar el capital ligado al nombre propio por antonomasia: Dios.>> (Pág.83)
 

<<Empresas como Madonna son ilustrativas de la extremada complejidad de la operación de lanzamiento de una tele-empresa basada en el nombre propio de un individuo. Hay que seleccionar nombres previamente internacionalizados si se quiere conquistar el telemercado, y a continuación hay que ir diseñando las sucesivas imágenes (y sonidos) que irán asociadas al producto. Este tipo de empresas genera un volumen económico muy considerable, y desde luego puestos de trabajo, por lo cual no hay que diferenciarlas en nada de las empresas ligadas a los nombres propios de un automóvil, o de un analgésico, o de un científico.>>(Pág.87)
 

<<Basta con fijarse en los entierros por televisión de los personajes famosos, o simplemente en las muertes y asesinatos, para comprobar que dan lugar a un crecimiento considerable de la televidencia: y con ella del precio del telesegundo y del telecentrímeto: y con él del capital generado por el consumo productivo de los telepolitas. Los cuerpos que generaron dicho capital habrán quedado físicamente consumidos. Pero durante un lapso de tiempo que puede ser relativamente prolongado siguen produciendo considerables beneficios para sus patrocinadores. Tras la muerte, en Telépolis puede haber mayores negocios que cuando esos cuerpos estaban en vida.>>(Pág.127)
 

                                  Del libro: Telépolis; Javier Echevarría; Ensayo/Destino.
 

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ESTADIO DE CHILE, canción de Víctor Jara.

Somos cinco mil aquí 
en esta pequeña parte de la ciudad. 
Somos cinco mil. 
¿Cuántos somos en total 
en las ciudades y en todo el país? 
Somos aquí diez mil manos 
que siembran y hacen andar las fábricas. 
¡Cuánta humanidad 
con hambre, frío, pánico, dolor, 
presión moral, terror y locura! 
Seis de los nuestros se perdieron 
en el espacio de las estrellas. 
Un muerto, un golpeado como jamás creí 
se podría golpear a un ser humano. 
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores, 
uno saltando al vacío, 
otro golpeándose la cabeza contra el muro, 
pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡Que espanto causa el rostro del fascismo! 
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada. 
La sangre para ellos son medallas. 
La matanza es un acto de heroísmo. 
¿Es éste el mundo que creaste, Dios mío? 
¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo? 
En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa. 
Que lentamente querrá más la muerte. 
Pero de pronto me golpea la consciencia 
y veo esta marea sin latido 
y veo el pulso de las máquinas 
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura. 
¿Y Méjico, Cuba, y el mundo? 
¡Que griten esta ignominia! 
Somos diez mil manos menos que no producen. 
¿Cuántos somos en toda la patria? 
La sangre del compañero Presidente golpea más fuerte que bombas y metrallas. 
Así golpeará nuestro puño nuevamente. 
Canto, que mal me sales. 
Cuando tengo que cantar, espanto. 
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto. 
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito 
en que el silencio y el grito son las metas de este canto. 
Lo que nunca vi, lo he sentido y lo que siento 
hará brotar el momento... 
 

  Víctor Jara, cantautor chileno, fue torturado y asesinado por militares fascistas chilenos. Canción publicada para su recuerdo y el de todos los miles de personas torturadas, asesinadas y desaparecidas bajo las dictaduras de Pinochet, Videla y demás dictadores suramericanos.

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CERDOS, VACAS, GUERRAS Y BRUJAS, de Marvin Harris.

   Marvin Harris es antropólogo y escribe de forma didáctica y divertida. Los libros Cerdos, vacas, guerras y brujas; Caníbales y reyes y Introducción a la antropología general interpretan la realidad humana así como misterios o enigmas que hay en la vida del hombre y que, parece ser, tienen una explicación bastante racional. Veamos aquí algunos textos del primero de los libros mencionados. Dionís T.C.

   <<En una época ávida por experimentar estados de conciencia alterados, fuera de lo corriente, tendemos a pasar por alto hasta qué punto nuestro estado mental ordinario es ya una conciencia profundamente mistificada -una consciencia aislada de un modo sorprendente de los hechos prácticos de la vida- ¿A qué obedece esto?
   En primer lugar a la ignorancia. La mayor parte de la gente sólo es consciente de una pequeña parte de la diversidad de alternativas en los estilos de vida. Si queremos pasar del mito y la leyenda a la conciencia, madura, tenemos que comparar toda la variedad de culturas pasadas y presentes. En segundo lugar al miedo. Ante sucesos como el envejecimiento y la muerte, la conciencia falsa puede ser la única defensa eficaz. Y finalmente al conflicto. En la vida social ordinaria algunas personas siempre controlan o explotan a otras. Estas desigualdades se presentan tan disfrazadas, mistificadas y falseadas como la vejez y la muerte. La ignorancia, el miedo y el conflicto son los elementos básicos de la conciencia cotidiana.>> (Pág. 12-13)

   <<Los hindúes veneran a las vacas porque son el símbolo de todo lo que está vivo. Al igual que María es para los cristianos la madre de Dios, la vaca es para los hindúes la madre de la vida. Así, no hay mayor sacrilegio para un hindú que matar a una vaca. Ni siquiera el homicidio tiene ese significado simbólico de profanación indecible que evoca el sacrificio de las vacas. >>(Pág.16)

   <<El despilfarro es más bien una característica de la moderna cultura mecanizada que de las economías campesinas tradicionales. Por ejemplo, mediante el nuevo sistema de producción automatizada de carne de vaca en Estados Unidos no sólo se desperdicia el estiércol del ganado, sino que se deja que contamine las aguas freáticas en extensas áreas y contribuya a la polución de ríos y lagos cercanos.
   El nivel de vida superior que poseen las naciones industrializadas no es consecuencia de una mayor eficiencia productiva, sino de un aumento muy fuerte en la cantidad de energía por persona. En 1970 Estados Unidos consumió el equivalente energético a 12 toneladas de carbón por habitante, mientras que la cifra correspondiente a la India era la quinta parte de una tonelada por habitante. La forma en que se consumió esta energía implica que cada persona despilfarra mucha más energía en Estados Unidos que en la India. Los automóviles y los aviones son más veloces que las carretas de bueyes, pero no utilizan la energía con mayor eficiencia. De hecho, el calor y el humo inútiles provocados durante un solo día de embotellamiento de tráfico en Estados Unidos despilfarran mucha más energía que todas las vacas de la India durante todo el año. La comparación es incluso menos favorable si consideramos el hecho de que los automóviles parados están quemando reservas insustituibles de petróleo para cuya acumulación la tierra ha requerido decenas de millones de años. Si desean ver una verdadera vaca sagrada, salgan a la calle y observen el automóvil de la familia.>>(Pág.36)

   <<Dentro de este complejo mixto de agricultura y pastoreo, la prohibición divina de la carne de cerdo constituyó una estrategia ecológica acertada. Los israelitas nómadas no podían criar cerdos en sus hábitats áridos, mientras que los cerdos constituían más una amenaza que una ventaja para las poblaciones agrícolas aldeanas y semisedentarias. (...) Los animales domésticos mejor adaptados a estas zonas son los rumiantes: ganado vacuno, ovejas y cabras. (...) Sin embargo, el cerdo es ante todo una criatura de los bosques y de las riberas umbrosas de los ríos. Aunque es omnívoro, se nutre perfectamente de alimentos pobres en celulosa, como nueces, frutas, tubérculos y sobre todo granos, lo que le convierte en un competidor directo del hombre. No puede subsistir sólo a base de hierba, y en ningún lugar del mundo los pastores totalmente nómadas crían cerdos en cantidades importantes. Además el cerdo tiene el inconveniente de no ser una fuente práctica de leche y es muy difícil conducirle a largas distancias.>>(Pág.43)
 

<<El Oriente Medio es un lugar inadecuado para criar cerdos, pero su carne constituye un placer suculento. La gente siempre encuentra difícil resistir por sí sola a estas tentaciones. Por eso se oyó decir a Yahvéh que tanto comer el cerdo como tocarlo era fuente de impureza. Se oyó repetir a Alá el mismo mensaje y por la misma razón: tratar de criar cerdos en cantidades importantes era una mala adaptación ecológica. (...) Los cerdos eran sabrosos, pero resultaba demasiado costoso alimentarlos y refrigerarlos.>>(Pág.46)
 

<<Lee descubrió, por ejemplo, que los bosquimanos trabajaban para su subsistencia sólo de diez a quince horas por semana. Este descubrimiento destruye eficazmente uno de los mitos de pacotilla de la sociedad industrial: a saber, que tenemos más tiempo libre en la actualidad que antes. Los cazadores y recolectores primitivos trabajan menos que nosotros, sin la ayuda de ningún sindicato, porque sus ecosistemas no pueden tolerar semanas y meses de un esfuerzo extra intensivo.>>(Pág. 117)
 

<<Durante el intervalo entre la muerte de Jesús y la redacción del primer evangelio, Pablo sentó las bases para el culto del mesianismo pacífico. Pero aquellos para los que Jesús era principalmente un redentor militar-mesiánico judío, dominaban el movimiento en el período de la actividad guerrillera en expansión que llevó a la confrontación del año 68 d.C. El entorno práctico en el que se escribieron los evangelios, que describen un mesías puramente pacífico y universal, era la consecuencia de la infructuosa guerra judía contra Roma. Era una necesidad práctica cuando los generales que acababan de derrotar a los revolucionarios mesiánicos judíos -Vespasiano y Tito- llegaron a ser los gobernantes del imperio romano. Antes de esta derrota, era una necesidad práctica para los cristianos judíos de Jerusalén permanecer fieles al judaísmo.>>(Pág. 172)
 

<<Sugiero que la mejor manera de comprender la causa de la manía de las brujas es examinar sus resultados terrenales en lugar de sus intenciones celestiales. El resultado principal del sistema de caza de brujas (aparte de los cuerpos carbonizados) consistió en que los pobres llegaron a creer que eran víctimas de brujas y diablos en vez de príncipes y papas. ¿Hizo agua vuestro techo, abortó vuestra vaca, se secó vuestra avena, se agrió vuestro vino, tuvisteis dolores de cabeza, falleció vuestro hijo? La culpa era de un vecino, de ese que rompió vuestra cerca, os debía dinero o deseaba vuestra tierra, de un vecino convertido en bruja. ¿Aumentó el precio del pan, se elevaron los impuestos, disminuyeron los salarios, escaseaban los puestos de trabajo? Obra de las brujas. ¿La peste y el hambre destruyen una tercera parte de cada aldea y ciudad? La audacia de las diabólicas e infernales brujas no conocía límites. La Iglesia y el Estado montaron una denodada campaña contra los enemigos fantasmas del pueblo. Las autoridades no regatearon esfuerzo alguno para combatir ese mal, y tanto los ricos como los pobres podían dar las gracias por el tesón y el valor desplegados en la batalla.
   El significado práctico de la manía de las brujas consistió, así, en desplazar la responsabilidad de la crisis de la sociedad medieval tardía desde la Iglesia y el Estado hacia demonios imaginarios con forma humana. Preocupadas por las actividades fantásticas de estos demonios, las masas depauperadas, alienadas, enloquecida, atribuyeron sus males al desenfreno del Diablo en vez de a la corrupción el clero y la rapacidad de la nobleza. La Iglesia y el estado no sólo se libraron de toda inculpación, sino que se convirtieron en elementos indispensables. El clero y la nobleza se presentaron como los grandes protectores de la humanidad frente a un enemigo omnipresente pero difícil de detectar. Aquí había, por fin, una buena razón para pagar diezmos y someterse al recaudador de impuestos.>> (Pág.206)
 

<<No necesitamos más vibraciones mágicas, mayores cultos psicotrópicos y "rollos" más extravagantes. No afirmo que una mejor comprensión de las causas de los fenómenos de los estilos de vida vaya a producir esplendores milenarios. Sin embargo, hay una base bien fundada para suponer que si luchamos por desmitificar nuestra conciencia ordinaria, mejoraremos las perspectivas de paz y justicia económica y política. Por pequeño que sea este cambio potencial de las probabilidades a nuestro favor, creo que debemos considerar la expansión de la objetividad científica en el dominio de los enigmas de los estilos de vida como un imperativo moral. Es, por lo demás, la única cosa que jamás se ha intentado.>>(Pág.227)
 

             Textos extraídos de: Vacas, cerdos, guerras y brujas; Marvin Harris, Alianza Editorial.

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MEDITACIONS MOMENTÀNIES

   Sovint és trist que no tot tingui resposta. Més que res perquè les respostes més trascendents, per citar-les d'alguna manera, mai seran realitzades. Les preguntes trascendents d'aquestes respostes són preguntes que en el fons semblen no tenir sentit perquè no podran mai ser contestades, o en tot cas, totes les respostes poden, o podrien, ésser igualment vàlides. D'aquí l'existència de tants déus i tantes pseudociències; n'hi podria haver tantes com persones habiten el món, tot i que tenir una resposta individual és quelcom que no es porta a terme gaire, perquè: de què serveix una resposta que no pots compartir?
   És, volia dir, una llàstima que la ciència, el coneixement, avanci tant lenta o ràpidament com ho fa l'home, d'aquest manera, fins a l'últim home, res no tindrà sentit absolut. Ni en l'últim home hi haurà sentit absolut, penso. En si, francament, això és una llàstima, perquè, sigui pel que sigui, per ànsies d'inmortalitat, per por a la mort o per trampes del nostre propi llenguatge, tota persona vol tenir respostes a les preguntes trascendents que, de tant en tant, ens fem. Quantes vegades ens hem sorprès a nosaltres mateixos preguntant-nos quin sentit té tot això? Què hi faig jo aquí o per què és tot tant complicat... Doncs bé, tal i com funciona el nostre coneixement sembla que aquestes preguntes deuen ser una mena de vàlvula d'escapament de frustracions perquè sabem que mai hi trobarem respostes absolutes i coherents. Potser la resposta més coherent a la pregunta de quin sentit té tot això, sigui el respodre que cap. O que el sentit serà el que la comunitat li vulgui donar en cada moment de la història. Tenir diners, passar-s'ho bé, reproduir-se, riure, matar l'enemic... Però res d'objectiu o absolut.
   D'alguna manera és com el coneixement, és parcial, hi ha mil disciplines. Les respostes doncs estan també parcialitzades. Per això hi ha tantes respostes i cadascú creu poseir la resposta única o veritable. O al mínim li succeeix això a força gent. 
   Altra gent, suposo, que deu anar fent, fugint de tot raonament i no escarrassant-s'hi gaire en l'assumpte. Anem a veure una pel.lícula o un partit de futbol... De fet jo mateix no sé perquè escric això, simplement perquè tenia ganes d'escriure això.
   Penso que en el fons queda un mal gust de boca, que les coses siguin tant complexes i no hi hagi respostes absolutes. Però d'altra banda també és bonic veure la diversitat de tot el que hi ha i les amplíssimes branques que hi ha en tots els diversos sabers del coneixement humà, les diverses ciències, les diverses matèries... Suposo que el fet que no hi hagi aquestes respostes trascendents és el preu que hem de pagar per la satisfacció de cada nou descobriment o de cada nova llum que ens obre nous camins, nous móns. És clar que si tot ja tingués una resposta res no ens sorprendria, res avançariem i res ens motivaria... i això crec que fora molt perjudicial per la salut de l'home. Seria desprendre's de les sensacions. És com allò que fa certa gent que s'ha després de tota sensibilitat, com els que diuen devant de quelcom negatiu que "què hi farem déu ho ha volgut així". Una persona que reacciona així està més morta que viva, com a mínim pel que fa al coneixement, al volguer apendre i sorprendre's.
   És bastant complicat acceptar-ho per molta gent això. De fet, potser és més feliç qui no es preocupa i ja té una visió o resposta configurada. De tota manera, la felicitat que s'experimenta al conèixer quelcom que fins aleshores havia estat un misteri, com la resolució d'un complicat problema matemàtic o l'aparició d'un personatge històric atractiu i desconegut, bé es valen tots els desconsols que aquesta mena de preguntes metafísiques ens provoquen.
   Al menys un s'alegra de poder-se sorprendre encara, de tant en tant, amb nous coneixements desconeguts.
   Doncs res, m'ha provocat una gran alegria escriure per arribar a la conclusió que encara em poso alegre de tant en tant. No hi ha respostes a les preguntes absolutes perquè així em puc posar content quan descobreixo quelcom. Guaita tu, i jo que no ho sabia... això és fantàstic.

                                                                                                       Dionís T.C,
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